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Por Caius Apicius
Madrid, 04 jul (EFE)
.- Orujo, según el Diccionario,
es, por un lado, el hollejo de la uva después de exprimida
y sacada toda la sustancia, y, por otro, que es el que hoy nos interesa,
el residuo de la aceituna molida y prensada, del cual se saca aceite
de calidad inferior.
Hay matices: del orujo de la uva se suele sacar aguardiente, y del
de la oliva, "aceite de calidad inferior". Y ese aceite
es el que el Ministerio de Sanidad ha inmovilizado; hablamos de
unas cincuenta mil toneladas, que se dice pronto. Aunque el aceite
de oliva sea la grasa por excelencia, y en España se consuma
muchísimo, mucha gente no tiene claro qué es eso del
aceite virgen, el aceite "refinado", el de orujo...
El aceite virgen de oliva es, sencillamente,
zumo de aceituna, obtenido por medios mecánicos. Se considera
"virgen extra" cuando su acidez expresada en ácido
oleico es igual o menor a un uno por ciento. Entre ese uno por ciento
y un dos por ciento, se llama "virgen", sin más.
El llamado ahora simplemente "aceite de oliva", y hasta
hace unos años "aceite puro de oliva", es una mezcla,
de proporciones variables, de aceite de oliva "refinado"
con aceites vírgenes. El aceite "refinado" -yo
prefiero llamarle "rectificado" es aquél que, tal
como está, no es apto para el consumo humano. Entonces, por
un proceso químico y físico, se le despoja de color,
aroma y sabor, que recupera en parte mediante la adición
-"encabezado"- de un poco de aceite virgen.
Y el aceite de orujo de oliva es el constituido
por una mezcla de proporciones variables de aceite de orujo refinado
y de aceites vírgenes. Para simplificar: el aceite virgen
extra sería el mejor de los zumos de aceituna posibles, y
el de orujo, el peor, el obtenido cuando apenas queda ya de dónde
sacar. Ocurre que el aceite de orujo es bastante consumido. Primero,
porque es más barato; y también explican sus usuarios
que "cunde mucho", es decir, que sirve para freír
muchas veces. De hecho, con aceite de orujo fríen no pocos
restaurantes y freidurías de pescado, incluido alguno muy
famoso, y con aceite de orujo trabajan innumerables churrerías
en todo el país.
Uno no entra ni sale en la decisión
de Sanidad, si bien cree que apenas hay nada en la vida que no sea
cancerígeno, pero, desde su punto de vista de gastrónomo,
ha recomendado siempre, en cuanto a aceite de oliva respecta, usar
sólo, y para todo, aceite virgen extra. Vale la pena por
gusto y, ya antes de esta inmovilización, también
por salud.
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