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Por Maite González
Madrid, 6 ene (EFE)
.- Muchas de las desigualdades, paradojas y dificultades que arrastra
la humanidad para conseguir que los alimentos lleguen a todas las
personas suponen uno de los retos que deben subsanarse en este siglo
que estrenamos y que ya es el futuro. La situación nutricional a
finales del siglo XX tiene todavía demasiadas deficiencias que deben
superarse y en buena parte del mundo las infecciones se ceban a
gran velocidad con la población que sufre carencias básicas en su
alimentación. Existen paradojas que pueden hacer sonrojarnos como
el que, según confesaba recientemente en una visita a España el
director del Centro de Investigación en Inmunología Nutricional
de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Ranjit Kumar Chandra,
el 30 por ciento de los alimentos del mundo desarrollado lo devoran
las ratas. A la vez que en Occidente hay toneladas de comida que
terminan en los vertederos, el deterioro nutricional es la causa
de buena parte de las muertes de los más desfavorecidos en países
pobres donde los niños, las embarazadas, los enfermos y los ancianos
son los más afectados. La desnutrición no es, sin embargo, patrimonio
exclusivo de los países en desarrollo y Chandra señalaba tajante
que el 40% de la población de las sociedades industrializadas tiene
también problemas de nutrición. En España existen muchos ancianos
que están mal nutridos y que no lo saben, con el consiguiente peligro
de bajada de las defensas y desarreglos relacionados con el sistema
inmunológico. El 50% de las infecciones de los ancianos en España
se resolverían mejorando la dieta y con complementos como el zinc
y otros, ya que, según la Sociedad Española de Gerontología, hasta
el 60% de los ancianos que ingresan en un hospital tienen problemas
de nutrición durante su ingreso
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y el 40% de los
mayores enfermos tienen bajo peso. El envejecimiento de la población
española, un país con un índice de natalidad de los más bajos del
mundo, hace que las personas mayores de 65 años superen en nuestro
país el 17% de la población y que cada mes 36.000 personas cumplan
65 años Las multinacionales farmacéuticas hace años que investigan
sobre esta cuestión y en los últimos han surgido numerosos productos
sustitutivos de una comida o que sirven como complementos alimenticios
y que van dirigidos a hacer la vida más fácil a las poblaciones más
envejecidas. La demanda de cuidados para personas mayores de 80 años
se triplicará en los próximos 25 años y uno de los capítulos más importante
es ayudarles a tener una alimentación sana y equilibrada. Muchas personas
mayores viven solas, y es frecuente que tengan problemas de autonomía,
menor poder adquisitivo y que tomen fármacos para diferentes patologías
que a veces dificultan la absorción de nutrientes, circunstancias
que contribuyen a los déficit nutritivos. Las farmacias españolas
ofrecen ya potitos para los ancianos, productos que los expertos creen
que en los próximos años tendrán un gran desarrollo y serán tan comunes
como los populares potitos para niños y bebés. Estos alimentos para
ancianos están listos para servir y son elaborados con carnes, verduras,
hortalizas, frutas y cereales, y diseñados como alimentos alternativos.
Todos estos productos, pensados para personas mayores, son fáciles
de masticar, de tragar, tienen sabores agradables y están preparados
para conseguir una dieta equilibrado incluso en personas que necesitan
bajos contenidos en sodio y azúcares, con un cuidado que lleva a los
fabricantes a ofrecer además los sabores tradicionales de la cocina
mediterránea de toda la vida. |