Madrid, 27 ene (EFE)
.- El "mal de las vacas locas" está haciendo enloquecer
a la fiesta de los toros en España, que a punto de abrir
la temporada aún no sabe si tendrá que recurrir a
banderillas de usar y tirar, y a orejas congeladas como trofeos
de bajo riesgo. La feria comienza el próximo 4 de febrero
en Valdemorillo (Madrid) y lo único claro a estas alturas
es que la Unión Europea (UE) no hará una excepción
para excluir a los toros de lidia de las medidas contra la encefalopatía
espongiforme bovina (EEB). Es decir, que los 35.000 animales que
se matan cada año en los festejos taurinos del país
deberán ser incinerados o sometidos a las pruebas de detección
de la enfermedad si se quiere comercializar su carne, plato típico
en la gastronomía de España.
Los ganaderos ya se han manifestado a favor de incinerar los animales,
pero piden una indemnización de 8,4 millones de dólares
para compensar la pérdida que supondrá no poder vender
la carne de toro, valorada en 350 dólares por animal. Según
el presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia,
Juan Pablo Jiménez, esta es la opción más probable,
porque controlar toda la carne de toro "es imposible"
al no haber laboratorios ni personal preparado suficientes para
hacer los análisis. "Estamos convencidos de que no tendremos
el problema de las vacas locas", dice Jiménez al asegurar
que "el toro bravo es la cría más ecológica
de España" por ser alimentado durante sus cuatro años
de vida "únicamente de pasto y de piensos de origen
vegetal". Pero hay quien duda de que esta sea la dieta taurina,
como Luis Gilpérez, portavoz de la Asociación Andaluza
de Defensa de los Animales (Asanda). Gilpérez asegura que
"quien conozca una ganadería sabe que los toros bravos
comen harinas animales". Y va más allá y advierte
de que el único peligro no es sólo el consumo de una
carne considerada de baja calidad, cargada de toxinas por el sufrimiento
que experimenta el toro durante la lidia y cuya congelación
está prohibida en España desde los años 30.
Dice Gilpérez que "los métodos de sacrificio
por puntilla y
descabello lesionan
de forma grave órganos específicos de riesgo, principalmente
la médula espinal, por lo que si algún toro portador
de encefalopatía espongiforme bovina (EBB) fuera así
sacrificado se correría el riesgo cierto de contaminar toda
su carne". "Resulta ridículo que digan que no hay
posibilidad de contaminación. Estamos jugando con materiales
específicos de riesgo (MER), y hay que recordar que en los
pueblos hay costumbre de dar a los niños a chupar las orejas"
de los toros, afirma. Oficialmente no ha habido ningún "toro
loco" en España, pero las asociaciones de defensa de los
animales creen que los ganaderos pueden estar ocultándolo para
no tener que sacrificar cabañas de cientos de animales valorados
en más de 8.000 dólares por cabeza. Los otros protagonistas
del espectáculo, los matadores, dicen que no tienen miedo,
como es natural, y no dan excesiva importancia a que los trofeos se
reciban desde ahora de forma simbólica. "Lo importante
es el premio y no que sea natural o postizo", subraya Iñigo
Freire, miembro de la Asociación de Matadores, quien antepone
la salud a la tradición y recuerda que a principio de siglo
la pata del toro también era un trofeo y se eliminó.
Pase lo que pase, todos coinciden en que la denominada Fiesta Nacional
no volverá a ser la misma, aunque aficionados y críticos
temen que detrás de la disposición de casi todos a incinerar
los toros lidiados haya un intento de ocultar trapos sucios. El comentarista
taurino Joaquín Vidal afirma: "hay corruptelas que sólo
pueden demostrarse mediante análisis post mortem, como el afeitado
de las astas del toro o el supuesto de que se le administren sustancias
modificadoras de su comportamiento (como droga), lo cual queda totalmente
descartado con la incineración". "Mientras una simple
vaca que pegue traspiés ya es sospechosa de padecer el mal
de las vacas locas, en el mundillo taurino se silencia el escándalo
de los toros descoordinados e inválidos que se vienen viendo
en todos los cosos", denuncia.
El
temor al mal de las vacas locas comienza a sentirse en EEUU
por Orlando Lizama
Washington, 27 ene (EFE)
.- El temor a la enfermedad de las vacas locas se ha extendido en
Estados Unidos y las autoridades han anunciado que tomarán
las medidas que sean necesarias para impedir que la infección
entre en el país. Hasta ahora, la principal medida contra
el mal ha sido la prohibición establecida por la Administración
de Alimentos y Fármacos (FDA) de que se alimente a ganado
bovino y ovino con partes de otros animales. También se ha
vedado la importación de ganado en pie, incluyendo vacas,
ovejas y cabras, así como sus subproductos procedentes de
países donde se haya detectado el mal. "Ninguna cabeza
de ganado podrá entrar en la cadena alimentaria a menos que
la FDA decida que no existe ningún problema", manifestó
un portavoz del organismo del gobierno federal. En Estados Unidos
no se ha detectado hasta ahora ningún caso de la llamada
enfermedad de las vacas locas o encefalopatía bovina espongiforme.
La encefalopatía, una enfermedad neurológica progresiva
que afecta al ganado bovino, apareció por primera vez en
1984 en Gran Bretaña. En la forma en que afecta a los seres
humanos, y que habría provocado la muerte de más de
80 personas en Europa, se le conoce con el nombre de variante de
la enfermedad Creutzfeldt-Jakob. Según el Centro Nacional
de Enfermedades Infecciosas, el brote de la enfermedad en Gran Bretaña
pudo haberse originado en la alimentación del ganado con
huesos y carne de ovejas. Pese a la seguridad de que el mal no existe
en EEUU, un reciente informe de la FDA señaló que
muchas empresas procesadoras de carne estaban violando la identificación
del producto y otras normas vinculadas con la prohibición.
Frente a esta situación, miembros de la Asociación
Nacional de Ganaderos ha convocado una reunión el próximo
lunes con representantes de la industria, funcionarios de la FDA
y del Departamento de Agricultura para exigir que se dé mayor
cumplimiento a la prohibición. "Hemos decidido que,
ante la situación en Europa, queremos congregar a todos los
participantes de
la industria para que se cumpla al cien por cien la prohibición",
expresó un portavoz de la Asociación.
"Deseamos que las autoridades hagan cumplir la medida y tomen
todas las otras que se requieran para garantizarlo", dijo Tom
Cook, presidente de la Asociación de Plantas Procesadoras de
Alimentos para Animales. El anuncio de la reunión se difundió
un día después de que las autoridades federales de la
salud confirmaran que se había puesto bajo cuarentena a unas
mil cabezas de ganado en Texas que habrían recibido alimento
procedente de una partida que había violado la prohibición.
La FDA ya ha advertido a las plantas procesadoras que si se comprueba
que no han hecho caso a la prohibición sufrirán la incautación
de sus productos, serán clausuradas y sus ejecutivos procesados
judicialmente. En 1996 la industria ganadera estadounidense prohibió
voluntariamente incluir partes de ovejas y otros animales en el alimento
como suplemento proteínico. Al año siguiente, la FDA
prohibió formalmente agregar cualquier proteína de vacas,
ovejas, ciervos o cualquier animal que pueda sufrir enfermedades neurológicas
a los alimentos destinados al ganado ovino o bovino. Sólo se
permite agregar ese tipo de proteínas a la comida de los cerdos
porque éstos no contraen la enfermedad. Sin embargo, según
las normas de la FDA, ese alimento debe contener advertencias de no
darlo a vacas ni a otros rumiantes.
Asimismo, las empresas procesadoras deben aplicar sistemas para impedir
accidentes en los que puedan mezclarse los alimentos. La semana pasada
miembros de una comisión de salud recomendaron a la FDA que
ampliara una prohibición de donar sangre en Estados Unidos
a personas que hayan residido durante mucho tiempo en Francia, Irlanda
y Portugal. Hasta ahora la prohibición se había aplicado
sólo a residentes de Gran Bretaña. La Organización
para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió
esta semana que todos los países deben tomar medidas para reducir
el riesgo de que la enfermedad se propague más allá
de los países europeos que ya la padecen.
Un
Instituto de Avila elimina del curso de cocina los productos que
suponen riesgo
Avila, 27 ene (EFE)
.- El Instituto de Enseñanza Secundaria Obligatoria "Jorge
Santayana" de Avila ha decidido, a raíz del denominado
mal de las "vacas locas" eliminar de las prácticas
del ciclo formativo de cocina los productos de vacuno que comportan
algún riesgo de contagio en caso de ser consumidos. En declaraciones
a Efe, Ana Díez, responsable del departamento de Hostelería
y Turismo del centro educativo, confirmó hoy que en los últimos
días son "numerosas" las "dudas y preguntas"
planteadas por los alumnos de este ciclo formativo de grado medio.
En sintonía con la preocupación social surgida tras
detectarse varios casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina
(EEB), uno de ellos en la localidad abulense de Martiherrero, los
alumnos del instituto también vienen trasladando su inquietud
al profesorado.
En este sentido interrogan sobre los riesgos sanitarios que puede
acarrear la manipulación y consumo de las partes de la vaca
más afectadas por el problema. Al respecto, Ana Díez
confirmó que, en cumplimiento de la normativa europea y de
acuerdo con las recomendaciones oficiales, en las clases prácticas
que se imparten a los futuros cocineros han dejado de utilizarse productos
que hasta ahora sí se empleaban, como el encéfalo, la
médula espinal, los ojos o los intestinos. Los alumnos del
ciclo formativo de Cocina y Pastelería, que el próximo
curso pasará a ser de grado superior, son también los
encargados de elaborar los platos y menús que a diario se sirven
en el aula-restaurante del centro educativo. Esta disciplina se imparte
desde hace cinco años en el "Jorge Santayana".