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por Rocío Otoya
Sydney (Australia), 10 feb (EFE)
.- El murciélago forma parte de la dieta típica de
los lugareños de las Islas Fiyi, pero su comercialización
indiscriminada para la elaboración de exquisiteces culinarias
está acabando con esta especie en el Pacífico. El
biólogo Jorge Palmeirim, que ha coordinado un censo de la
población de murciélagos voladores efectuado por la
Universidad del Pacifico Sur (UPS), explicó a EFE que este
animal se encuentra "protegido internacionalmente, sin embargo,
aún se comercializa en Palau y en Papúa Nueva Guinea"
"En algunas islas del Pacífico, como Guam y las islas
Marianas, se paga hasta cincuenta dólares por cada ejemplar",
agregó el científico de origen portugués. El
murciélago frutero de Samoa, una especie que se encuentra
en Tonga desde épocas prehistóricas y cuya supervivencia
peligra, representa el ingrediente principal de un plato que se
elabora con leche de coco. Palmeirim destacó que el "samoa
pteropus samoensis", conocido en Fiyi como Beka Lulu, "es
una de las presas preferidas por los cazadores porque es un animal
diurno". El favorito de los fiyianos es el "pteropus tonganus",
que también se alimenta de frutas y cuya presencia es más
abundante en la región del Pacífico.
"Las tribus más alejadas los hierven o cocinan en fogatas
sin retirar piel, cabeza ni extremidades", señaló
el biólogo luso. "Como científico -prosiguió-
no me opongo a que los fiyianos los coman, siempre y cuando su consumo
no sobrepase los niveles sostenibles. El problema surge en otras
islas del Pacífico donde se les mata con fines de lucro."
Su comercialización irracional también afecta a la
preservación de los bosques y la fauna de las islas del Pacífico,
dado que estos mamíferos contribuyen al proceso de fertilización
de reino vegetal. "Los murciélagos fruteros
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también
fertilizan las flores de varias islas del Pacífico gracias
a su habilidad para volar y, además, una colonia de entre cien
y doscientos murciélagos es capaz de comer un kilo de mosquitos
por noche", explicó. En Australia, la presencia de estos
animales contribuye a la destrucción de varios árboles
nativos y espantan a los turistas que visitan los Jardines Botánicos
de Melbourne y de Sydney, donde moran. "Les atraen las frutas
maduras y para los jardines botánicos como los de Australia
o para los pequeños agricultores pueden representar un problema",
indicó Palmeirim. Sin embargo, el daño que causan es
mínimo comparado con la destrucción de sus hábitats
naturales como consecuencia de la tala industrial en las pequeñas
islas del Pacífico y a la introducción de gatos salvajes.
"El problema más grave que afecta a los murciélagos
es la deforestación, que solamente en Fiyi ha causado la dramática
disminución de seis especies de murciélagos", precisó.
Según el censo sobre la población de murciélagos
fruteros, en la que también colaboró la Universidad
de Lisboa, la situación más crítica la sufre
el murciélago cara de mono de Fiyi, "pteralopex acrodonta".
El "cara de mono", considerado a nivel mundial como uno
de los mamíferos más vulnerables, es único en
la isla fiyiana de Teveuni, cuya extensión se limita a unos
ocho kilómetros cuadrados.
Palmeirim dijo que existen otras especies en peligro, como el murciélago
cola de vaina del Pacífico, "emballonura semicaudata",
que ha sido exterminada en Guam y las islas Marianas y se encuentra
casi extinto en las islas de Samoa y Fiyi. Otras variedades amenazadas
son el murciélago fiyiano de la flor, "notopteris macdonaldi",
y el murciélago mastín del Pacífico, "chaerephon
bregullae", estos dos últimos propios de Vanuatú
y Fiyi. |