Londres, 26 feb
(EFE)
.- El ministro británico de Agricultura, Pesca y Alimentación,
Nick Brown, anunció hoy, lunes, la adopción de "medidas
firmes" para atajar el brote de fiebre aftosa que ya afecta a
doce explotaciones ganaderas en el Reino Unido. Brown compareció
hoy ante el Parlamento británico para informar sobre la situación
en el sector ganadero y los esfuerzos para impedir que siga extendiéndose
la enfermedad entre el ganado. El ministro confirmó que desde
la semana pasada han sido detectados casos de fiebre aftosa en doce
explotaciones ganaderas, a la vez que resaltó que "el
Gobierno está decidido a eliminar la enfermedad". "La
prioridad del Gobierno es contener y erradicar la enfermedad",
destacó Brown al recordar que la fiebre aftosa es altamente
contagiosa entre cerdos, vacas, cabras y ovejas, pero "no tiene
implicaciones" para las personas.
Por el momento, las exportaciones británicas de este tipo de
ganado, así como la carne y la leche fresca han sido prohibidas
temporalmente desde el 21 de febrero, señaló el ministro.
Tras informar al Parlamento sobre la situación, Brown viajará
hoy mismo a Bruselas, donde mañana participará en una
reunión con sus colegas de la Unión Europea (UE) para
definir las medidas a tomar y evitar que se extienda la enfermedad.
El ministro británico subrayó los esfuerzos para "seguir
urgentemente" el rastro de las exportaciones británicas
de este tipo de productos y animales desde el 1 de febrero. Cuatro
de los casos de fiebre aftosa detectados hoy van de norte a sur de
Inglaterra, en una granja en Weterhope (Northumberland), en un matadero
de Bromham (al oeste de Wiltshire) y en Hatherleigh y Okehampton (Devon).
Entre las medidas adoptadas hasta ahora Brown destacó el control
de movimiento de animales y seguir la expansión de la |
enfermedad, así
como la investigación de algunas instalaciones sospechosas
de que puedan albergar ganado enfermo. El Gobierno británico
ha pedido a los veterinarios del país que contribuyan a este
esfuerzo para detectar y controlar la enfermedad. En este empeño,
el Gobierno estudia la posibilidad de cerrar los accesos a caminos
rurales, según Brown, quien consideró que la situación
no debe tener graves repercusiones en cuanto al abastecimiento de
alimentos. Sin embargo, Brown descartó vacunar el ganado como
medida para controlar el brote por considerar que implicaría
el reconocimiento de que existe una epidemia y acarrearía la
pérdida de mercados para las exportaciones británicas.
Los expertos calculan que alrededor de 7.000 animales deberán
ser sacrificados para contener esta enfermedad, que se cree que se
originó en Heddon-on-the Wall, en Northumberland, en el norte
de Inglaterra. Brown tuvo un breve enfrentamiento verbal con el portavoz
de agricultura del Partido Conservador, Tim Yeo, quien expresó
el apoyo a los esfuerzos del Gobierno para contener y erradicar la
enfermedad pero propuso un debate parlamentario sobre la forma de
afrontar el problema. Yeo calificó esta crisis de "muy
grave" y pidió que se destinen de forma "inmediata"
unos 300 millones de dólares para compensar al sector ganadero,
por considerar que "está demasiado débil"
para superar esta situación sin "una ayuda urgente".
El ministro rechazó la propuesta de un debate parlamentario
sobre esta crisis y acusó a la oposición conservadora
de intentar aprovechar la situación para beneficiarse políticamente.
El brote de fiebre aftosa está azotando al sector ganadero
británico cuando empezaba a recuperarse de los efectos sufridos
durante años por la devastadora enfermedad de las vacas locas. |