Madrid, 27 feb
(EFE)
.- La Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) espera
que la Comisión Europea concluya en un breve plazo de tiempo
la definición de algunos aspectos de la biotecnología
vegetal que no están desarrollados en ninguna norma europea,
como el etiquetado o la trazabilidad de los productos. A este respecto,
el secretario general de ASEBIO, Francisco Bas, declaró hoy
a EFE que es necesaria la homologación de técnicas para
establecer qué proporción de alimentos ha sido tratado
genéticamente, que debe ser menos del uno por ciento de la
fracción de alimento correspondiente, y que se debe reflejar
en el etiquetado.
Así mismo, Bas añadió que conviene utilizar un
método validado para averiguar el porcentaje de producto total
manipulado genéticamente, es decir, si un ganadero trabaja
con piensos de distintos orígenes, debería poder saber
qué porcentaje de las semillas de los compuestos ha sido tratado.
Por otra parte, ASEBIO valoró "positivamente" el
fin de la moratoria para la comercialización de los Organismos
Genéticamente modificados (OMG), adoptada por el Parlamento
Europeo el pasado 15 de febrero, a pesar del rechazo de Francia, Italia,
Dinamarca, Grecia, Austria y Luxemburgo. La Directiva Europea reforzará
los criterios de |
autorización
a los OMG, y tendrá como objetivos la mejora de la estimación
de los riesgos ambientales y la vigilancia sobre los posibles efectos
de la transgénesis. A este respecto, Bas aclaró que
este proceso, de mutación de los genes, se ha dado siempre
en la naturaleza, por lo que no es algo artificial ni peligroso, y
que las mutaciones se realizan para mejorar la adaptación de
los organismos y para maximizar la productividad. El secretario general
de ASEBIO puntualizó que el "riesgo cero no existe"
y que es "comprensible" que la Directiva tienda a poner
barreras para que las especies transgénicas no se mezclen con
las que no lo son. Respecto a la situación de España,
Bas explicó que actualmente sólo está permitida
la comercialización de un tipo de maíz, y que 23 semillas
de este cereal, de colza y de soja esperan el permiso de variedades
del Ministerio de Agricultura para poder ser comercializadas. "Una
de las paradojas - prosiguió - es que estos alimentos cumplen
todos los requisitos, pero en el último momento se les cierra
la puerta". Como consecuencia surge la siguiente paradoja, y
se completa así la "pescadilla que se muerde la cola",
porque según Bas no se va a conseguir que el sector privado
invierta en investigación si no se le facilita la llegada al
mercado. |