Washington, 31
may (EFE)
.- Investigadores del Instituto Pasteur de Paris han descubierto el
modo en que infecta el organismo la bacteria "Listeria",
que es una de las más comunes en la comida contaminada, pero
puede matar a recién nacidos y personas mayores. Según
han informado en la revista Science, los científicos han podido
identificar la proteína que permite a esta bacteria patógena
penetrar en las células intestinales y, desde allí,
entrar en la corriente sanguínea. La bacteria "Listeria
monocytogenes" vive habitualmente en el suelo, los desperdicios
y la vegetación, pero puede contaminar las hortalizas crudas,
comidas preparadas, quesos blandos, patés o carnes procesadas.
El cuerpo humano, gracias a su sistema inmune, está bastante
bien preparado para resistir la presencia de esta bacteria, que no
pasa habitualmente de provocar trastornos intestinales o fiebre, pero
en los recién nacidos y en las personas mayores, cuyas defensas
están en formación o mermadas, la infección puede
ser mortal, según señalan los manuales médicos.
Pascale Cossart, uno de los investigadores del Instituto Pasteur,
ha advertido que el avance no supondrá de inmediato un antídoto
o un nuevo tratamiento revolucionario, pero puede conducir a fármacos
que actúen directamente sobre las células intestinales
o a la consecución de nuevas terapias genéticas. Para
conseguir |
su objetivo de
infectar al ser humano, la bacteria Listeria necesita pasar a través
del estómago y los intestinos y desde allí a la sangre,
donde se puede diseminar hacia el sistema nervioso central y la placenta.
Sin embargo, el mecanismo molecular que permite a la bacteria cruzar
la barrera intestinal había sido un misterio hasta ahora. Cossart
y varios investigadores más han explicado que una proteína
de la cubierta de la bacteria, llamada "internalina" es
la responsable de conectarse aun receptor, la "E-caderina",
que permite su entrada en las células intestinales. Es un procedimiento,
han dicho los científicos, similar al que ajusta una llave
a su cerradura. Una vez ensamblada la proteína a su receptor,
se abre la puerta hacia el torrente sanguíneo. La investigación
la han realizado mediante cerdos de experimentación, ya que
ratones y ratas, los animales de laboratorio más comunes para
investigación en microbiología, producen una forma de
caderina que no interactúa con la proteína. El descubrimiento
de este mecanismo puede resultar de gran valor en el caso de que la
bacteria, que todavía puede ser atacada con antibióticos,
llegara a desarrollar resistencia ante los medicamentos. En ese caso,
será de gran utilidad conocer como infecta el organismo para
diseñar nuevas maneras de combatirla. |