Por Lola Santaella
Madrid, 9 jun (EFE)
.- Zumos, leche, cereales, huevos o galletas con adición de
otras vitaminas, más calcio, hierro o fibra conforman los "productos
con", comidas y bebidas de alto consumo, enriquecidos en fábrica
con distintos nutrientes, que previenen frente a algunas patologías,
y que representan ya la alimentación del futuro. Son alimentos
que incluyen cantidades importantes de sustancias biológicamente
activas, beneficiosas para la salud, o con ciertas propiedades que
sobrepasan a las que tienen en origen, dijo a Efe la profesora Ana
Sastre, del Departamento de Nutrición, de la UNED y de la Universidad
Rey Juan Carlos I. En opinión de Ana Sastre, se trata de alimentos
adecuados para compensar las deficiencias en vitaminas que comparten
algunos grupos de población, como niños, mujeres embarazadas
o personas de la tercera edad, productos que algunos los llaman "funcionales",
y que "al ser incluidos en la dieta se consigue un mejor estado
nutricional". Las sustancias que se emplean para enriquecer los
alimentos incluyen desde el yodo, que previene problemas de tiroides,
o el fósforo (para reforzar la acción ósea del
calcio) hasta los oligosacáridos, que protegen de la caries,
o las lecitinas, que mejoran la absorción de las grasas. Entre
los alimentos funcionales están los probióticos, que
benefician la salud de los intestinos e inhiben algunos agentes cancerígenos,
y que se añaden a quesos, yogures y otros derivados lácteos,
y al chorizo y el pavo. Otros son los ácidos grasos omega 3
(DHA y EPA), y oleico, que previenen las enfermedades cardiovasculares
al impedir que las grasas se oxiden y se suman a la leche, los productos
lácteos y los huevos; o el hierro, que ayuda a producir la
hemoglobina de la sangre y cuya carencia |
produce anemia,
cansancio o depresión. Se añade a los cereales del desayuno,
las galletas, zumos y leche. También está el ácido
fólico, una vitamina más conocida por el papel preventivo
que tiene en las malformaciones fetales. Participa también
en la producción de material genético humano (ADN),
previene la aparición de úlceras bucales y protege contra
las infecciones alimentarias, y se añade a la leche, el pan,
las galletas y los cereales. Leches, margarinas, cereales, zumos de
fruta, galletas y chicles reciben también "inyecciones"
de vitamina A, una sustancia que ayuda a la visión nocturna,
al mantenimiento de los tejidos epiteliales y a la perfecta conservación
de los dientes y los huesos, mientras que esos mismos alimentos y
el jamón de York y la pechuga de pavo se enriquecen con Vitamina
C, que, entre otras funciones, ayuda a proteger las células
de los radicales libres. La profesora Rosa Ortega y otros especialistas
en nutrición consultados por Efe coinciden en que estos alimentos
enriquecidos "son muy útiles" cuando se eligen en
función de las necesidades nutricionales de cada persona, y
que ayudan a reforzar las defensas orgánicas. En los últimos
tiempos se tiende a enriquecer más alimentos, precisaron estos
especialistas, y señalaron que el calcio, por ejemplo, se añadía
antes sólo a los productos lácteos, mientras que ahora
forma parte de otros productos como el pan tipo "prokorn",
un auténtico cóctel de sustancias nutritivas y fibra.
Los alimentos enriquecidos son, en definitiva, "prácticos"
porque permiten tomar de una sola vez los nutrientes que una persona
debía recibir en distintas comidas con una dieta tradicional;
el organismo recibe sustancias protectoras y sanas sin necesidad de
medicarse con pastillas, y además no suponen un aumento importante
en los gastos de alimentación. |