París, 11
jun (EFE)
.- Los riesgos de la propagación del mal de las "vacas
locas" ante la liberalización del comercio mundial generado
por la globalización fue el primer asunto de debate de la conferencia
de expertos de la OIE, la OMS y la FAO iniciada hoy. Los representantes
de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que participan
en la reunión discutirán hasta el próximo jueves
en París sobre la crisis de la Encefalopatía Espongiforme
Bovina (EEB). El director ejecutivo de enfermedades transmisibles
de la OMS, David Heymann, subrayó que "no se puede negar
que animales vivos potencialmente infectados y alimentos humanos y
animales potencialmente contaminados han salido fuera de las fronteras
de los países en los que se ha reconocido oficialmente la EEB".
Heymann insistió en la urgencia de tomar medidas de forma armonizada
a escala mundial porque, en razón de la generalización
del comercio, muchos de los países que reciben alimentos potencialmente
contaminados no han hecho análisis de riesgo y no tienen capacidad
de vigilancia sobre la propagación de la enfermedad. Subrayó
las lagunas científicas que todavía planean sobre esta
epidemia y las consecuencias que han tenido en términos de
salud humana y animal y en cuanto a la confianza de los consumidores
hacia el sector ganadero. Recordó que desde la identificación
de la EEB en 1986 "ha quedado claro que el potencial de la enfermedad
para atravesar las barreras de las especies e infectar a los humanos
ha sido subestimado". "El agente no ha sido definitivamente
identificado, no tenemos una forma de detectar si las personas o los
alimentos están contaminados, no conocemos el periodo de incubación
(salvo decir que es largo) y no sabemos cuánta gente morirá"
a causa de la versión humana del mal de las "vacas locas",
añadió. El |
director general
de la OIE, Bernard Vallat, coincidió en que "la lucha
contra la EEB es y debe ser considerada prioritaria por nuestras tres
organizaciones", debido al riesgo de "una posible extensión
muy lejos del país de origen, porque constituye una amenaza
para la salud pública y también porque contribuye a
minar la confianza hacia la comunidad científica". Explicó
que el tiempo entre la incubación y la progresión de
la enfermedad y el conocimiento científico sobre ella, y la
dificultad para "proponer en tiempo útil las decisiones
apropiadas de gestión de riesgo son en gran medida responsables
de la pérdida de confianza de los ciudadanos, desorientados
por la cacofonía planetaria de la comunicación sobre
los riesgos conocidos o supuestos". Recordó que la OIE
en su "Código zoosanitario" incluye un capítulo
para evitar la difusión de la enfermedad por las exportaciones
de animales o de productos derivados y manifestó su esperanza
en que "la publicación de los resultados de esta conferencia
contribuirá a armonizar la comunicación internacional
sobre los riesgos vinculados a la EEB". El director de la división
sanitaria de la FAO, Samuel Jutzi, afirmó que el trabajo que
hay que hacer es "enorme", como lo muestra que "la
ganadería en Europa nunca había tenido que hacer frente
a una situación similar de desconfianza de los consumidores
y de la sociedad en general". Jutzi señaló que
las fuerzas del libre mercado no han sabido tener en cuenta los factores
biológicos y ecológicos para mitigar los riesgos de
propagación de la epidemia, por lo que hace falta un marco
de regulación más estricto de forma urgente. Sobre todo
teniendo en cuenta que se espera que la producción de carne
se doblará a nivel mundial en los próximos 20 años,
añadió. "La liberalización del mercado y
la globalización pueden, en ausencia de una regulación
reforzada, contribuir a la extensión por todo el mundo (de
la EEB) y a la amplificación de los riegos", advirtió. |