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  NOTICIAS 12 de agosto de 2001

 Heladeros experimentan nuevos sabores para aumentar el consumo

Por Nuria García
Barcelona, 12 ago (EFE)
.- El consumo de helados en España se ha moderado en el último año, con un crecimiento en las ventas de sólo el 3,6%, a pesar de que cada vez hay una mayor variedad de productos e innovación en el sector, donde ya son habituales sabores artesanales como apio, setas o aceite de oliva. Para conseguir una mayor cuota de mercado, la Asociación Española de Fabricantes de Helados (AEF) ha optado, en las últimas campañas, por fabricar más helados con sabor a fruta y disminuir la producción de los fabricados con leche porque éstos no refrescan tanto cuando hace mucho calor. Pero la variedad en los sabores no sólo hace referencia a los helados industriales, que se adquieren en grandes superficies y en pequeños puestos en la calle, sino también a algunos emprendedores que auguran al sector de los helados un gran crecimiento. Ramón Sarrate lleva 12 años innovando con helados de setas o remolacha, pasando por uno de apio o chocolate de jazmín, y asegura que "con una cocina que evoluciona muy rápido, la gente está mentalizada" para consumir estos helados tan particulares. Sarrate, antiguo camarero y conocedor del sector de la hostelería, ha logrado elaborar 150 variedades de helados, muchos de los cuales responden a sugerencias de chefs de restaurantes. Para el presidente de la Asociación Nacional de Heladeros y Horchateros Artesanos de España,
Francisco Hernández, los helados artesanales son un producto completamente natural y la competencia de los helados industriales no supone ningún problema porque "cada sector tiene su parte de mercado definida". El pasado año, el consumo de helado se situó en España en cerca de los seis litros por persona, cifra muy similar a países del Mediterráneo como Francia o Italia aunque dista mucho del consumo de los países nórdicos, que rondan los 14 litros anuales por persona. Según Francisco Hernández es "muy difícil" que lleguemos a los niveles de consumo de los países nórdicos porque aquí tenemos mucha fruta fresca y barata ( como postre), y "nos falta mucha educación alimenticia, nosotros tenemos al helado como un premio o una golosina y ellos lo tienen como un alimento". Un reciente estudio elaborado por el Departamento de Nutrición de la Universidad de Barcelona asegura que "tomar helado es una forma agradable de consumir un gran aporte de proteínas y calcio" y por ello, el presidente de la AEF, Alfonso Bonmatí, considera que "hay que romper con los falsos mitos negativos del helado". Las fuentes históricas más antiguas que hablan del consumo de helado son las árabes que hacen referencia a la corte de los califas de Bagdad que hace más de mil años ya degustaban una mezcla de miel con zumos de frutas silvestres que enfriaban con nieve y a la que llamaban sharbet, de donde procede el nombre de sorbete.

 Boquerones, tortilla y gazpacho, entre 48 sabores ofrece un artesano malagueño

Por Antonio Montilla R.
Málaga, 12 ago (EFE)
.- Boquerones en vinagre, tortilla de patatas, gazpacho y ajoblanco son algunos de los originales sabores de helados que ofrece un artesano malagueño en una carta de 48 tipos, entre los que se encuentran desde los más tradicionales de turrón y limón a los de champán, cerveza, queso o mascarpone. No son éstos los únicos sabores "raros" que se pueden degustar en la heladería La Veneciana, en el malagueño barrio del Perchel, ya que su propietario, Alberto Murante, también elabora helados tan originales como de higos chumbos o de chirimoyas, que posibilitan que estos productos se puedan degustar de una manera que no es la tradicional. El creador de estos originales sabores reconoce que todo el mérito no es suyo, "ya que yo sólo convierto en helado lo que ya existe, como es el caso del ajoblanco", que es el último que ha creado, basado en la receta de un típico plato malagueño elaborado con almendras, ajo, pan, aceite de oliva, vinagre y sal. Según contó a Efe Alberto Murante, la idea de hacer helados de este tipo surgió "por el empeño personal de homenajear a mi padre y pensé en la idea de hacer algo gordo, por lo que elaboré el helado de tortilla de patatas, y hace seis años que no puedo dejar de hacerlo".
Prácticamente, estos helados originales aparecieron por un lujo personal de su creador y como atención a la curiosidad de algunos clientes, y no como el helado clásico que se elabora para intentar venderlos al por mayor, aunque Murante reconoce que han tenido "una buena aceptación entre el público". Como un padre, Murante habla de sus
productos con orgullo y señala que a partir del éxito del helado de tortilla de patatas decidió desarrollar su capacidad creativa con la elaboración de otros productos y contribuir a que su ciudad fuese conocida por otro helado además del que ideó su padre, que creó el llamado helado Málaga, hecho a base de pasas y vino de la tierra. Su deseo de innovación le llevó a convertir en helado uno de los platos más tradicionales de Málaga, los boquerones en vinagre, que es "muy difícil de conseguir y elaborar", explica Murante, quien resalta la dificultad de conjugar sabores como el del vinagre, los boquerones y el perejil con la leche. "Al final lo conseguí", exclama con orgullo, "lo que me llevó a elaborar otros como el típico ajoblanco malagueño o el gazpacho andaluz". Estos helados, además de admiración entre los consumidores, también despiertan curiosidad, como el caso de aquel señor que no se terminaba de creer que existiera un helado de gazpacho hasta que no lo probó o el de la señora que preguntó, cuando vio la carta, dónde estaba la cámara oculta, porque creía que era una broma. Para Murante, la pasión en la elaboración, el sacrificio y los productos naturales son la base del éxito de sus productos, y este tipo de helados son "una innovación, en un mundo dominado por las grandes compañías heladeras y la mecanización en la elaboración". No queda ahí la capacidad de este artesano tradicional, y el próximo reto que se ha marcado es la elaboración de un helado de entrecot con patatas, y aunque reconoció que es difícil, no cejará en su empeño, en el que cuenta con el apoyo de su mujer y sus hijos, que le ayudan en el trabajo diario de la heladería.
 
 
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