Heladeros
experimentan nuevos sabores para aumentar el consumo
Por Nuria García
Barcelona, 12 ago (EFE)
.- El consumo de helados en España se ha moderado en el último
año, con un crecimiento en las ventas de sólo el 3,6%,
a pesar de que cada vez hay una mayor variedad de productos e innovación
en el sector, donde ya son habituales sabores artesanales como apio,
setas o aceite de oliva. Para conseguir una mayor cuota de mercado,
la Asociación Española de Fabricantes de Helados (AEF)
ha optado, en las últimas campañas, por fabricar más
helados con sabor a fruta y disminuir la producción de los
fabricados con leche porque éstos no refrescan tanto cuando
hace mucho calor. Pero la variedad en los sabores no sólo hace
referencia a los helados industriales, que se adquieren en grandes
superficies y en pequeños puestos en la calle, sino también
a algunos emprendedores que auguran al sector de los helados un gran
crecimiento. Ramón Sarrate lleva 12 años innovando con
helados de setas o remolacha, pasando por uno de apio o chocolate
de jazmín, y asegura que "con una cocina que evoluciona
muy rápido, la gente está mentalizada" para consumir
estos helados tan particulares. Sarrate, antiguo camarero y conocedor
del sector de la hostelería, ha logrado elaborar 150 variedades
de helados, muchos de los cuales responden a sugerencias de chefs
de restaurantes. Para el presidente de la Asociación Nacional
de Heladeros y Horchateros Artesanos de España,
Francisco Hernández,
los helados artesanales son un producto completamente natural y la
competencia de los helados industriales no supone ningún problema
porque "cada sector tiene su parte de mercado definida".
El pasado año, el consumo de helado se situó en España
en cerca de los seis litros por persona, cifra muy similar a países
del Mediterráneo como Francia o Italia aunque dista mucho del
consumo de los países nórdicos, que rondan los 14 litros
anuales por persona. Según Francisco Hernández es "muy
difícil" que lleguemos a los niveles de consumo de los
países nórdicos porque aquí tenemos mucha fruta
fresca y barata ( como postre), y "nos falta mucha educación
alimenticia, nosotros tenemos al helado como un premio o una golosina
y ellos lo tienen como un alimento". Un reciente estudio elaborado
por el Departamento de Nutrición de la Universidad de Barcelona
asegura que "tomar helado es una forma agradable de consumir
un gran aporte de proteínas y calcio" y por ello, el presidente
de la AEF, Alfonso Bonmatí, considera que "hay que romper
con los falsos mitos negativos del helado". Las fuentes históricas
más antiguas que hablan del consumo de helado son las árabes
que hacen referencia a la corte de los califas de Bagdad que hace
más de mil años ya degustaban una mezcla de miel con
zumos de frutas silvestres que enfriaban con nieve y a la que llamaban
sharbet, de donde procede el nombre de sorbete.
Boquerones,
tortilla y gazpacho, entre 48 sabores ofrece un artesano malagueño
Por Antonio
Montilla R.
Málaga, 12 ago (EFE)
.- Boquerones en vinagre, tortilla de patatas, gazpacho y ajoblanco
son algunos de los originales sabores de helados que ofrece un artesano
malagueño en una carta de 48 tipos, entre los que se encuentran
desde los más tradicionales de turrón y limón
a los de champán, cerveza, queso o mascarpone. No son éstos
los únicos sabores "raros" que se pueden degustar
en la heladería La Veneciana, en el malagueño barrio
del Perchel, ya que su propietario, Alberto Murante, también
elabora helados tan originales como de higos chumbos o de chirimoyas,
que posibilitan que estos productos se puedan degustar de una manera
que no es la tradicional. El creador de estos originales sabores reconoce
que todo el mérito no es suyo, "ya que yo sólo
convierto en helado lo que ya existe, como es el caso del ajoblanco",
que es el último que ha creado, basado en la receta de un típico
plato malagueño elaborado con almendras, ajo, pan, aceite de
oliva, vinagre y sal. Según contó a Efe Alberto Murante,
la idea de hacer helados de este tipo surgió "por el empeño
personal de homenajear a mi padre y pensé en la idea de hacer
algo gordo, por lo que elaboré el helado de tortilla de patatas,
y hace seis años que no puedo dejar de hacerlo".
Prácticamente, estos helados originales aparecieron por un
lujo personal de su creador y como atención a la curiosidad
de algunos clientes, y no como el helado clásico que se elabora
para intentar venderlos al por mayor, aunque Murante reconoce que
han tenido "una buena aceptación entre el público".
Como un padre, Murante habla de sus
productos con orgullo
y señala que a partir del éxito del helado de tortilla
de patatas decidió desarrollar su capacidad creativa con la
elaboración de otros productos y contribuir a que su ciudad
fuese conocida por otro helado además del que ideó su
padre, que creó el llamado helado Málaga, hecho a base
de pasas y vino de la tierra. Su deseo de innovación le llevó
a convertir en helado uno de los platos más tradicionales de
Málaga, los boquerones en vinagre, que es "muy difícil
de conseguir y elaborar", explica Murante, quien resalta la dificultad
de conjugar sabores como el del vinagre, los boquerones y el perejil
con la leche. "Al final lo conseguí", exclama con
orgullo, "lo que me llevó a elaborar otros como el típico
ajoblanco malagueño o el gazpacho andaluz". Estos helados,
además de admiración entre los consumidores, también
despiertan curiosidad, como el caso de aquel señor que no se
terminaba de creer que existiera un helado de gazpacho hasta que no
lo probó o el de la señora que preguntó, cuando
vio la carta, dónde estaba la cámara oculta, porque
creía que era una broma. Para Murante, la pasión en
la elaboración, el sacrificio y los productos naturales son
la base del éxito de sus productos, y este tipo de helados
son "una innovación, en un mundo dominado por las grandes
compañías heladeras y la mecanización en la elaboración".
No queda ahí la capacidad de este artesano tradicional, y el
próximo reto que se ha marcado es la elaboración de
un helado de entrecot con patatas, y aunque reconoció que es
difícil, no cejará en su empeño, en el que cuenta
con el apoyo de su mujer y sus hijos, que le ayudan en el trabajo
diario de la heladería.