Por Olga Núñez
Madrid, 18 ago (EFE)
.- Un alto nivel de colesterol LDL o "malo" en la sangre
es uno de los principales factores de riesgo para padecer enfermedades
cardiovasculares, pero un bajo nivel de colesterol HDL o "bueno"
también lo es, por lo que los especialistas insisten en la
recomendación de que hay que controlar ambos. El director médico
del hospital Gregorio Marañón, Jesús Millán,
médico internista, asegura que disminuir el colesterol "malo"
un uno por ciento supone reducir entre un uno y un dos por ciento
el riesgo de padecer un infarto de miocardio, pero señaló
que aumentar en el mismo porcentaje (un uno por ciento) el colesterol
"bueno" tiene iguales beneficios. Es más, precisa,
en muchos pacientes de alto riesgo, la clave para reducir la incidencia
de un evento coronario está en aumentar las lipoproteínas
de alta densidad, es decir el colesterol HDl o "bueno".
Para esos pacientes, con diabetes (que suele ir acompañada
de un perfil de lípidos irregular) o con cardiopatía
isquémica, Millán considera que lo ideal es que tengan
"una cifra de HDL de cuarenta miligramos por decilitro de sangre
o superior". Y para conseguirlo, recomienda pérdida de
peso con una dieta adecuada y ejercicio físico semanal, sobre
todo aeróbico, "y si hacen falta fármacos, se debe
dar preferencia a los derivados del ácido fíbrico (fibratos)."
Para la población general, de las últimas investigaciones
se desprende que una cifra de HDL inferior a 35-40 mg/dl debería
ser tratada independientemente de la cifra de LDL. Este extremo no
había sido muy estudiado hasta ahora, aunque fuera de sobra
conocido que un alto |
nivel de colesterol
total (por encima de 200 mg/dl) ejerce un importante papel en la génesis
de las enfermedades cardiovasculares que, en España, son la
primera causa de mortalidad. El depósito de las lipoproteínas,
y particularmente de las de baja densidad (LDL), en la pared arterial,
produce la arterioesclerosis, que va reduciendo la luz de las arterias
y puede llegar a su oclusión, de forma que el corazón
no recibe el aporte sanguíneo que necesita. Al respecto, Jesús
Millán señala también que "las partículas
de HDL tienen un efecto antioxidante, por lo que pueden proteger a
las LDL de la oxidación, fenómeno que juega un papel
importante en la acumulación de colesterol en el interior de
las paredes vasculares". Cuando se produce la obstrucción
de las arterias, la consecuente falta de irrigación es la que
provoca angina de pecho, infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares.
Aunque el colesterol es una grasa indispensable porque es un constituyente
de las membranas celulares, los expertos advierten de la alta prevalencia
de hipercolesterolemia (en la que también interviene un factor
genético) entre la población. Este no es el único
factor que predispone a sufrir un accidente cardiovascular, y otros
son el tabaquismo, la hipertensión, la obesidad, el sedentarismo
y la diabetes. Entre las principales recomendaciones que hacen los
especialistas para prevenir enfermedades coronarias, están
la dieta mediterránea (basada en el consumo de aceite de oliva,
verduras, legumbres, fruta, leche y fibra), realizar ejercicio, y
controlar periódicamente las cifras de colesterol y de tensión
arterial, sobre todo después de los cuarenta años. |