El
Festival Gastronómico de las Américas se realizará
en la OEA
Washington, 4 sep
(EFE)
.- Medios de comunicación y empresas han unido sus fuerzas
para organizar en Washington el Festival de Comida de las Américas,
que tendrá lugar el 23 de septiembre en la sede de la Organización
de los Estados Americanos (OEA).
Además de las delicias gastronómicas, el festival también
será escenario de muestras de artesanía, danzas y música
de la región, según informó hoy el organismo.
Líneas áereas que cumplen servicios en la región
rifarán pasajes y los
fondos recaudados
serán entregados a la gente más necesitada de América
Latina que residen en el área de la capital de EEUU, así
como de los vecinos estados de Virginia y Maryland. También
se rifarán esculturas de Natascha Torres-Narancio y un cuatro
original de Teresa Mola, dos artistas de nacionalidad uruguaya. El
festival es auspiciado por la Organización de Mujeres de las
Américas, una entidad integrada por las esposas de los embajadores
y observadores permanentes ante la OEA.
Mil
expertos buscan soluciones para acabar con el hambre en el mundo
Berlín,
4 sep (EFE)
.- Cerca de mil de expertos en desarrollo y nutrición se reúnen
a partir de hoy, martes, en Bonn para buscar fórmulas que permitan
acabar con el hambre en el mundo, incluida una controvertida propuesta
en favor del aumento de la producción de alimentos transgénicos.
La conferencia, que durará tres días, está organizada
por el Instituto Internacional de Política Alimentaria (IFPRI),
con sede en Washington, y a su inauguración asistieron el presidente
alemán, Johannes Rau, la ministra de Cooperación y Desarrollo,
Heidermarie Wieczoreck-Zeul y el presidente de Uganda, Apollo Nsibambi.
Rau recordó que cerca de 24.000 personas, entre ellas 18.000
niños menores de cinco años, mueren cada día
en el mundo a causa del hambre, lo que calificó de "verdadero
escándalo". Según los datos del Fondo de la ONU
para la Alimentación (FAO) citados por Rau, alrededor de 800
millones de personas padecen hambre en el mundo, de las que unos 340
millones se encuentran en Africa. "Está claro que la lucha
contra la extrema pobreza en el mundo no se ha ganado, que las acciones
y los fondos millonarios que se han destinado hasta la fecha son insuficientes",
sostuvo Rau. Wieczoreck-Zeul fue más allá en su intervención
y exhortó a los países ricos a ser "más
generosos, y sobre todo más efectivos" en la batalla contra
la hambruna. "Tenemos que coordinar nuestras acciones y sobre
todo impulsar políticas coherentes", destacó la
ministra, para arremeter luego contra "el perverso sistema de
subvenciones agrícolas y la no menos perversa arquitectura
de cuotas a la importación
de productos".
Opinó que "las subvenciones y el proteccionismo comercial
deben acabar" y destacó que si se abrieran plenamente
los mercados a los productos de los países en desarrollo, éstos
podrían contar con unos 44.000 millones de euros más
al año. La autocrítica del mundo en desarrollo la hizo
el presidente de Uganda, para quien "la ayuda que prestan los
países industrializados no es del todo efectiva porque la mayor
parte de los gobiernos de los países en desarrollo carece de
una política de alimentación".
"Los países pobres tenemos que corregir nuestras deficiencias
en vez de culpar de nuestros males a los ricos", dijo Nsibambi,
quien aun siendo contrario a las subvenciones agrícolas de
las naciones industrializadas opinó que "en vez de esperar
a que las desmantelen deberíamos tomar la iniciativa y presentar
alternativas". Una de las fórmulas que se estudiarán
durante la conferencia para aliviar el hambre en el mundo se refiere
a un aumento de la producción agrícola mediante el uso
de pesticidas y de la manipulación genética. La propuesta,
apoyada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), cuenta con la oposición de numerosos expertos y de
la práctica totalidad de las organizaciones no gubernamentales
(ONG), entre ellas Greenpeace y Nueva Agricultura. A juicio de las
ONG, antes de fomentar la agricultura industrial, la cultura del pesticida
y de los transgénicos, la cooperación internacional
debe apostar por una agricultura ecológica bien planificada,
sin efectos negativos e independiente de los intereses de las grandes
empresas extranjeras.