Los
españoles consumieron media 221 huevos en 2000, un 1,4% más
Madrid, 10 oct
(EFE).
- El consumo español de huevos en el año 2000 fue de
221 unidades por persona y año, un 1,4 por ciento más
que en 1999, aunque mucho más bajo que el consumo de 300 unidades
que registró España a principios de los años
80, según cifras del anuario "La Alimentación en
España 2001" editado por Mercasa.
Según esta publicación, de la cantidad consumida en
el 2000 el 73 por ciento fue en los hogares, el 23,5 por ciento en
los establecimientos de restauración y hostelería y
el 3,5 por ciento restante corresponde a los consumos institucionales.
Por Comunidades Autónomas, los mayores consumidores son los
extremeños seguidos por los asturianos, los navarros, los aragoneses
y los vascos, mientras que en el extremo opuesto se sitúan
los habitantes de las Islas Baleares y los canarios.
Los huevos consumidos en los hogares son adquiridos en un 32,2 por
ciento en los supermercados, en un 28,1 por ciento en las tiendas
especializadas y en un ocho por ciento en los hipermercados, mientras
que el autoconsumo asciende al 13,7 por ciento.
Los establecimientos de hostelería y restauración compran
el producto a distribuidores (57,5 por ciento), en supermercados (11,4
por ciento) y a mayoristas (11,4 por ciento), mientras que en las
tiendas especializadas lo compran el 8,4 por ciento y el cuatro por
ciento en los hipermercados.
Los datos del anuario exponen que el censo de gallinas ponedoras disminuyó
en el año 2000 un cinco por ciento con
respecto a 1999,
lo que supuso un incremento del precio del huevo del 22,5 por ciento,
lo que representa una contribución del seis por ciento a la
Producción Final Ganadera y del 2,5 por ciento a la Producción
Final Agraria.
De los 35,3 millones de ponedoras del año 2000, el 99,4 por
ciento son gallinas, de las que el 88,7 por ciento son razas selectas
explotadas industrialmente en régimen intensivo -cuya producción
se estima en 722 millones de docenas- y el 10,7 por ciento restante
son gallinas camperas, con una producción de 60 millones de
docenas.
La producción de huevos -según el libro- se ha ido desplazando
lentamente desde Galicia y Cataluña hacia Castilla-La Mancha
(con un 17,3 por ciento de la producción), Castilla y León
(16,3 por ciento) y Andalucía (13,6 por ciento).
El año pasado se exportaron 55.000 toneladas de huevos, un
cuatro por ciento más que en el año anterior, principalmente
a otros países comunitarios, mientras que las importaciones
bajaron ligeramente hasta las 11.000 toneladas.
El anuario apunta que en España hay más de 1.000 granjas
avícolas y 750 centros de clasificación y que la facturación
anual del sector alcanza los 130.000 millones de pesetas.
Añade que la producción anual de ovoproductos se estima
en las 55.000 toneladas, el diez por ciento de la producción
total de huevos, y la facturación de este sector -controlado
principalmente por doce grupos de capital sobre todo internacional-
ronda los 10.000 millones de pesetas.
Cursos
y jornadas para relanzar en España la cocina sefardí
Madrid, 10 oct (EFE).
- Una cocina fundamentalmente mediterránea, en parte de larga
y antigua fusión, fiel a los mandatos del Levítico,
pero no dependiente de los productos `kosher`; así se define
la cocina sefardí, que pretende darse a conocer en España
(Sefarad) a través de cursos de cocina y de jornadas y menús
especiales en la red de Paradores.
Joan Sabaté, alcalde de Tortosa y presidente de la Red de
Juderías de España (Caminos de Sefarad), que agrupa
a las ciudades de Tortosa, Gerona, Tudela, Córdoba, Toledo,
Cáceres, Segovia, Córdoba, Hervás, Ribadavia
y Oviedo, justificó los cursos con la necesidad de "preparar
a los profesionales de la cocina para atender la demanda del turismo
de origen judío".
La próxima semana se impartirá en Gerona un curso
de cocina sefardí, a cargo de le experta en esa cocina Ana
Bensadón; se trata, en primer lugar, de formar a profesores
de las Escuelas de Hostelería de cada una de esas ciudades
para que, a su vez, impartan cursos a otros cocineros.
El presidente de la comisión de gastronomía de la
Red de Juderías, Cándido López, de Segovia,
justificó estas actividades dentro del deseo de recuperar
el patrimonio cultural e histórico de los judíos españoles,
parte importante del cual es la cocina.
Una cocina que, según Ana Bensadón, parte de las raíces
de la practicada por los judíos en España antes de
1492, enriquecida con las propias de sus países de acogida,
de Marruecos o Francia a Bulgaria o Turquía, y con productos
llegados al Mediterráneo
después de la expulsión, como las patatas o los pimientos.
Emilio Gómez Calcerrada, director de explotación de
Paradores, explicó que, por ahora, en los de Cáceres,
Tortosa (Tarragona) y Aiguablava (Gerona) se ofrecen menús
sefardíes por encargo, para atender las necesidades de un turismo
de gran importancia potencial. Esos menús, dijo, se elaboran
con el máximo rigor, buscando recuperar tanto la rigurosidad
de las recetas como las presentaciones originales.
Tanto Gómez Calcerrada como Ana Bensadón reconocieron
que no se trata de cocina `kosher`, cuya elaboración en España
ofrece muchas complicaciones, como la duplicación de baterías
de cocina, vajillas y cuberterías; pero afirmaron que la cocina
sefardí que se enseña en los cursos y se practica en
las jornadas y menús de Paradores está totalmente de
acuerdo con las normas sobre alimentos establecidas en el Levítico.
Un ejemplo podría ser la única forma admitida de aliñar
las ensaladas: aceite de oliva y vinagre de manzana.
Los platos sefardíes elaborados en Paradores se atienen a un
manual que establece claramente qué alimentos están
permitidos y cuáles prohibidos. Dentro de esas limitaciones,
se trata de ofrecer una cocina que recupere sabores perdidos, que
sea un aliciente para el turismo de origen judío y un atractivo
para quienes buscan, simplemente, una cocina curiosa, desconocida,
pero con profundas raíces tanto en la tradición judía
como en la española.