|
Madrid, 30 oct (EFE).
- La alimentación ha dejado de ocupar el primer puesto en
el gasto de los españoles, mientras que ha crecido el consumo
dedicado al ocio y el entretenimiento, según el libro "Estructura
del Consumo en España", presentado hoy en el Instituto
Nacional del Consumo.
En la presentación del estudio sobre los hábitos de
gasto de los consumidores y sus características, la directora
general de Salud Pública y Consumo, María Dolores
Flores, puso de manifiesto que las familias españolas de
hoy dedican menos porcentaje de gasto a la alimentación en
el hogar y más a servicios de hostelería, bares, restaurantes,
hoteles y ocio.
Una de las características del consumo de los españoles
es una mayor homogeneización en el gasto de las rentas más
bajas y más altas, con un menor ahorro en las capas sociales
con menos rentas, según el autor del estudio el profesor
Alfonso Rebollo, de la facultad de Ciencias Económicas de
la Universidad Autónoma.
Rebollo, que asistió a la conferencia de prensa con Dolores
Flores, dijo que hay pocas variaciones en las distintas CCAA y respecto
a las diferencias con algunos países europeos destacó
que en España destaca un menor gasto en enseñanza
y salud.
El estudio indica que la compra de alimentos perdió en 1998
su tradicional primer puesto desde que se hizo en España,
en el año 1958, la primera encuesta sobre los presupuestos
familiares, para ser superado por el capítulo dedicado a
la vivienda y sus suministros como el agua, el gas o la electricidad.
En la actualidad destaca el creciente peso del gasto dedicado a
los servicios tanto dentro como fuera del hogar, y aunque baja el
porcentaje de gasto dedicado a la
|
alimentación
en general, aumenta el consumo en conservas y bebidas no alcohólicas.
Crecen también de forma moderada los consumos de vestido y
calzado, aunque con índices mayores que los gastos dedicados
a la alimentación, sobre todo en el calzado.
Lo que más ha crecido en el último decenio estudiado,
entre 1986 y 1996, son los gastos destinados a comidas fuera de la
casa en restaurantes, cafés y hoteles, así como la compra
de aparatos de calefacción, cocina y grandes electrodomésticos.
También ha subido de forma importante el gasto dedicado a espectáculos
y cultura, los gastos médicos en medicamentos y otros productos
farmacéuticos y el consumo de transportes y comunicaciones,
en el que se incluye la compra de coches.
Destaca que tiende a aproximarse, independientemente de los ingresos,
los hábitos de consumo, una tendencia que se nota sobre todo
desde los años ochenta, con la diferencia de que los grupos
de menor renta aumentan el consumo a medida que crecen sus ingresos,
mientras que quienes tienen rentas más altas dedican mayores
recursos a los productos financieros.
El profesor Rebollo señaló que en general disminuye
el ahorro, pero no el consumo, y pronosticó que en el futuro
se van a mantener los porcentajes de gasto que se ven ahora, con la
compra de menos bienes y un mayor gasto en servicios.
El primer grupo de gasto ahora es la vivienda, su equipamiento y el
mantenimiento y presentan un mayor potencial de crecimiento los servicios
ligados a la oferta de nuevos productos como telefonía móvil
e internet. |