Los ciudadanos
confían menos en la seguridad alimentaria de la UE
Bruselas, 22 nov (EFE).
- Los ciudadanos de la UE confían menos en la capacidad de
la política agrícola comunitaria (PAC) para ofrecer
productos sanos y sólo un 37,2 por ciento están satisfechos
con la seguridad alimentaria, según una encuesta publicada
hoy, jueves.
Según este sondeo, denominado Eurobarómetro y efectuado
en mayo y junio, el número de ciudadanos satisfechos con
la "eficacia" de la PAC para garantizar la seguridad de
los alimentos se redujo al 37,2 por ciento, frente al 52 por ciento
registrado en septiembre del año 2000.
Esta pérdida de confianza se debe a la crisis de las "vacas
locas" y de la fiebre aftosa, que motivaron que un 10 por ciento
menos de los ciudadanos de la UE consideren positiva la PAC, añade
la encuesta, realizada a 16.029 personas de los Quince.
Un 34 por ciento de los ciudadanos europeos piensa que la comida
obtenida en la UE es de buena calidad y, en España, este
porcentaje asciende al 39 por ciento, pero mientras en la UE el
36 por ciento de los habitantes cree que los alimentos son seguros,
esta opinión corresponde al 54 por ciento de los españoles.
Sólo el
26 por ciento de los ciudadanos de la UE asegura disponer de la información
suficiente sobre el origen geográfico de la comida, y en España
se consideran bien enterados el 30 por ciento.
El estudio del Eurobarómetro revela que sólo un 18 por
ciento de los europeos cree que la PAC garantiza el bienestar de los
animales en las explotaciones ganaderas.
Un 90 por ciento de los habitantes de los países comunitarios
está conforme con que la PAC sirva para asegurar la seguridad
alimentaria y un 89 por ciento creen que esta política debe
servir para mantener el medio ambiente.
Un 77 por ciento de los ciudadanos europeos está a favor de
que la UE intervenga en la política agrícola comunitaria
para asegurar que los agricultores tengan ingresos estables y entre
los que más se oponen a esta idea están los daneses
y los suecos.
En cuanto a la eficacia de la PAC para garantizar los objetivos citados,
el 37 por ciento cree que esta política hace posible la seguridad
alimentaria, un 41 por ciento estima que favorece el respeto al medio
ambiente y un 29 por ciento considera que garantiza la renta de los
agricultores.
Estudios
auguran la generalización de la obesidad en dos generaciones
Palma, 22 nov (EFE).
- La creciente incidencia de la obesidad en los países desarrollados
(15 por ciento en España) está adquiriendo características
de "auténtica" epidemia y hace temer a los expertos
en problemas nutricionales que dentro de dos generaciones se extienda
a casi toda la población.
Así lo manifestó hoy Andreu Palou, presidente del
V Congreso de la Sociedad Española para el estudio de la
Obesidad, que se celebra en Palma, organizado por la Universidad
de las islas Baleares, quien cifró el aumento de la obesidad
en los últimos 15 años en un 30 por ciento.
Si la tendencia continúa como hasta ahora dentro de 40 años
la mayor parte de la población adulta será obesa,
dijo Palou y puntualizó que, en la actualidad, el 51 por
ciento de los españoles tienen sobrepeso.
Atribuyó el aumento espectacular de la obesidad a que nuestro
organismo no está preparado para afrontar el exceso de oferta
alimentaria y señaló que, en este momento los científicos
no sabemos qué aspectos concretos de los alimentos son responsables
de este incremento.
Los 450 expertos reunidos en el Congreso abordarán la importancia
de la obesidad, por los problemas de salud, los costes sociales
y los aspectos colaterales estéticos que representa, indicó.
Palou, que es catedrático de Bioquímica y Biología
Molecular, dijo que la Obesidad "no tiene solución"
y se refirió a sus fundamentos genéticos, de los que
se conocen 250 genes asociados a su desarrollo, y abogó por
un esfuerzo de investigación en todos los ámbitos.
Se calcula que entre el 50 y el 65 por ciento de la variación
en el peso corporal es atribuible a causas genéticas, precisó.
También
se refirió a la interacción genética con determinadas
características de nuestra alimentación, "más
ricas en energía, más provocativas y palatables y disponibles
en todos los lados, a las que nuestro organismo no está preparado
para dar una respuesta eficiente".
No todos los obesos tienen la misma tendencia a tener complicaciones
metabólicas, por lo que hay que considerar de forma individualizada
al paciente obeso, dijo Palau, para quien "no se puede hablar
de obesidad sino de obesidades".
La obesidad puede considerarse una enfermedad en la medida en que
acorta la esperanza de vida de las personas y las hace más
susceptibles al desarrollo de otras patologías, informó
el catedrático.
Para prevenirla, es necesario equilibrar y variar la alimentación
y hacer ejercicio físico moderado, dijo, y reconoció
las dificultades que tienen las personas con tendencia a engordar
a las que transmitió el mensaje de que "pequeñas
disminuciones del peso corporal son extraordinariamente beneficiosas
respecto al factor de riesgo que lleva asociada la obesidad: enfermedades
cardiovasculares y diabetes".
Durante el congreso se hablará del desarrollo de alimentos
funcionales, de la imagen cultural de la obesidad, de su desarrollo
en la infancia y de su tratamiento con dos fármacos de reciente
aparición: el reductil y el orlistat que, según el experto,
"no son la panacea pero pueden servir de ayuda".
Las características de la obesidad infantil y las dificultades
de abordaje terapéutico, sea mediante dieta, fármacos
o ejercicio es otra de las cuestiones no resueltas y que el Congreso
también contempla en su programa.