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Por Núria Pueyo
Barcelona, 2 dic (EFE).- Los españoles consumimos al año
más de 35.000 toneladas de turrones y mazapanes, de las cuales
un 85%, casi 30.000 toneladas, se ingieren en la época prenavideña
y navideña, según datos facilitados a EFE por la Asociación
Española de Fabricantes de Turrones y Mazapanes.
Los gustos nacionales se decantan mayoritariamente por los denominados
turrones blandos y duros, aunque en los últimos años
los turrones de chocolate crujiente, los trufados y pralinés
de distintos sabores, así como los turrones diversos, han
ido ganando aceptación entre los consumidores.
Con respecto a las cifras, el más vendido sigue siendo el
turrón duro, con un 24% del total del volumen de ventas anuales,
seguido de los trufados y pralinés, con un 24%; los blandos,
con un 22%; el mismo porcentaje que los turrones diversos, mientras
que el de chocolate crujiente copa un 8% del total de ventas.
Los turrones y mazapanes, dulces típicamente españoles
que se consumen sobre todo en el periodo navideño, tienen
una antigüedad de más de 500 años y todavía
se siguen elaborando de forma casi artesanal.
No existe la certeza de cuál es el origen del turrón,
ya que algunas hipótesis afirman que desciende de una masa
elaborada con frutos secos producida por los judíos sefarditas,
mientras que otras hipótesis mantienen que este dulce procede
de dos antiguos postres españoles elaborados con nueces,
miel y especias aromáticas.
Por lo que respecta al mazapán, su origen está ligado
a una leyenda que cuenta cómo la población de Toledo,
sitiada en el año 1109 por tropas almohades, se quedó
sin alimentos, por lo que optó por mezclar azúcar
con las almendras de la
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despensa, obteniendo
así un producto con muy buen sabor. Sea cual sea su origen,
tanto el turrón como el mazapán son alimentos altamente
nutritivos que aportan varios nutrientes esenciales para nuestra dieta.
Su principal ingrediente, la almendra, contiene más calcio
que la leche, supera en fósforo al huevo en igualdad de peso
y tiene un contenido en hierro más elevado que la carne.
La miel, otro de sus componentes, es un alimento de fácil digestión
que posee una gran variedad de sales minerales y una gran riqueza
vitamínica, a la vez que aporta hidratos de carbono, prótidos
y lípidos.
Según la reglamentación en vigor, los turrones duros
y blandos tienen que estar elaborados con almendras, miel, azúcares
y clara de huevo y su calidad viene determinada por la cantidad de
almendra que incluyan en su composición.
Así, existen cuatro categorías para los turrones duros
y blandos, que van desde la categoría suprema, con un mínimo
de almendra de más del 60%, a la categoría popular,
que incluye en su composición un porcentaje de almendras que
no alcanza el 40%.
En cuanto al resto de turrones, las almendras pueden sustituirse,
total o parcialmente, por cualquier fruto seco, coco, cacao, chocolate,
yema de huevo u otras materias nobles básicas.
Los precios de turrones y mazapanes se han mantenido estables en los
últimos dos años, a pesar de que el precio de la almendra,
uno de sus principales ingredientes, ha sufrido un notable incremento.
Del total de ventas de estos productos, el 78% corresponde al mercado
de los turrones en todas su variedades, mientras que el restante 22%
es para la venta de mazapanes, otros productos navideños y
la "pastelería del mazapán". |