|
Por Arantxa Bernarte
Madrid, 22 dic (EFE).- Que la navidad pierde sus tradiciones poco
a poco es la consigna más repetida estos días, pero
si hay una fecha que se resiste a toda evolución ésa
es La Nochebuena, la cena más familiar del año, que
los españoles prefieren celebrar en el hogar con un tradicional
menú a base de marisco, cordero, turrón y cava.
Si la última noche del año las cenas fuera de casa,
las macrofiestas, el cotillón, las uvas y, como colofón,
el chocolate con churros, son los protagonistas, la Nochebuena sigue
siendo la velada de la familia por excelencia.
De hecho, dentro de las fiestas ésta es la noche en la que
menos dinero se gastan los españoles, que destinan a las
cenas y comidas en el hogar una media de 12.438 pesetas por persona,
frente a las 21.815 pesetas de media que cada habitante gasta en
celebraciones fuera de casa, según datos de la Unión
de Consumidores de España (UCE).
La forma de "vestir" la mesa -la protagonista absoluta
de la reunión- cada 24 de diciembre tampoco varía
con los años: el lujoso marisco, el apetecible consomé
y el cordero asado o el besugo bañados con buen vino sigue
siendo, invariablemente, el menú preferido de los españoles.
Tan es así, que la entrada de estos productos en los centros
de distribución de los alimentos se disparan en estas fechas.
Mercamadrid, por ejemplo, ha batido un récord histórico
esta semana en la entrada de langostinos y ha duplicado varios días
la entrada habitual de pescados y mariscos, aunque afortunadamente
este año, son muy pocos los productos que han incrementado
su precio.
El cordero, el solomillo de ternera y el cochinillo compiten en
los menús con el besugo, la merluza y la lubina, aunque tanto
si se elige carne como si se elige pescado, no faltan en las mesas
gambas, langostinos, cigalas y almejas. Y para los paladares más
exigentes y los bolsillos más pudientes, angulas, que este
año cotizan en torno a las 55.000 pesetas el kilo.
Para bañar los manjares el vino es el rey absoluto en cualquier
país, y no lo iba a ser menos en una de sus cunas más
importantes, España.
El consumo del vino de mesa entre los españoles en el mes
|
de diciembre alcanza
una cifra de casi 50 millones de litros, una cifra ligeramente superior
a la media anual, que ronda los 40 millones mensuales, según
datos de la Federación Española del Vino (FEV).
Pero la cifra de consumo de espumosos se dispara en diciembre como
el corcho de sus botellas, y de una media de consumo que apenas roza
los tres millones de litros al mes, diciembre registra un consumo
de casi quince millones en las familias españolas. En cuanto
a la preferencia a la hora de brindar, el cava gana por goleada al
champán francés en las copas españolas.
Y nada mejor que un dulce para esperar con más ánimo
la visita de Papá Noel, un auténtico "intruso"
en las navidades españolas que para regocijo de niños
-y también de comerciantes- visita las casas diez días
antes que sus Majestades de Oriente, y se ha abierto un hueco estable
en el mercado de los regalos.
El turrón "duro", las tortas, el turrón "blando",
el trufado, el de chocolate o las pralinés son las estrellas
entre los dulces, que se imponen con un 78 por ciento a la venta de
otras especialidades navideñas como los mazapanes, polvorones,
mantecados, peladillas o barquillos.
Este mercado, que poco a poco logra éxitos en el extranjero,
realizó ventas en el año 2000 por valor de 37.735 millones
de pesetas, según datos de la Asociación Española
de Fabricantes de Turrones y Mazapanes.
El turrón, producto típicamente español, ha sobrevivido
con éxito a sus más de quinientos años de vida
gracias a la introducción de nuevos sabores y variedades sobre
los originales frutos secos y miel con los que se elaboraban sus "ancestros",
como el "halvo", una masa elaborada con frutos secos que
producían los judíos sefarditas e hispano-árabes,
o los alforjes andaluces y el alajú conquense, creados a partir
de miel, nueces y especias.
Sin embargo, aunque la Nochebuena lucha por mantener intactas sus
tradiciones, no ha podido evitar que se inmiscuyan en su feudo "intrusos"
que han cuajado rápidamente en las familias españolas.
Además de las mencionadas celebraciones fuera del hogar y de
Papá Noel, el abeto ya convive -y a veces, incluso sustituye-
al castizo "belén", de longeva y artesanal tradición.
|