|
Ante las informaciones aparecidas en distintos medios
de comunicación en relación al uso indebido de Denominaciones
de Origen europeas en los Estados Unidos, el Consejo Regulador de
las Denominaciones de Origen Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar
de Barrameda y Vinagre de Jerez, informa de lo siguiente:
La situación de las Denominaciones de Origen europeas en
los Estados Unidos no ha sufrido variación desde que en 1997
una modificación legislativa de este país (enmienda
D´Amato) transfiriera al Senado la capacidad de regulación
de determinadas Indicaciones Geográficas que la legislación
de ese país denomina "semigenéricos". Entre
los términos incluidos en la lista se encontraban las principales
Denominaciones europeas que vienen siendo históricamente
imitadas por productores americanos: Champagne, Oporto, Chablis
y entre las españolas Jerez y Málaga.
La producción de vinos supuestamente similares al Jerez
y comercializados bajo el nombre "Sherry" es una práctica
que se remonta, como en el caso de otros países productores
extra-europeos, incluso al siglo XIX. La protección de que
gozan las Denominaciones de Origen dentro de la Unión Europea
no alcanza desgraciadamente a los mercados exteriores, razón
por la que el respeto a las mismas debe ser objeto de acuerdos bilaterales.
En el caso de Jerez, la usurpación que venimos padeciendo
en los Estados Unidos desde hace muchas décadas tiene diversos
aspectos a considerar:
- USA es el mayor mercado del Jerez fuera de la UE, con un volumen
de 3,4 millones de botellas en 2001 y un gran potencial de crecimiento.
- El mercado de los falsos "Sherries" se estima en unos
10 millones de botellas; es decir, sólo una de cada cuatro
botellas de Sherry vendida en Norteamérica es auténtica.
- No obstante, no se tiene constancia de la exportación
de estos productos a otros mercados.
- Finalmente, los precios del falso Jerez rondan los $3,99 por
botella, frente a precios entre $7,99 y $13,99 para el producto
genuino, que se ve así enfrentado a graves problemas de
imagen y reputación de producto.
|
La falta de protección es un problema común a todas
las Indicaciones Geográficas europeas y que afecta de forma
especialmente grave a las principales Denominaciones de Origen,
a las que precisamente su reputación hace víctimas
de la imitación (se imita lo que se admira). En este contexto
y como asunto de interés europeo que es, resulta absolutamente
lógico que sea desde las instancias de la UE desde donde
se negocie una solución común para todas estas Denominaciones
de Origen.
Así como en otros casos la negociación bilateral
ha dado ya resultados satisfactorios (Sudáfrica), constatamos
que la UE no ha obtenido aún los progresos deseados en sus
negociaciones con los Estados Unidos. El Acuerdo sobre el Comercio
de Productos Vitivinícolas (Wine Accord) entre la UE y USA
expiró en 1992 y está cercano el vencimiento de la
correspondiente prórroga, sin que se hayan producido avances
decisivos en materia de protección de las Denominaciones
de Origen.
Si la consecución de un Acuerdo en materia Vitivinícola
entre USA y la UE es algo absolutamente necesario, desde el punto
de vista Europeo el resultado no puede ser otro que el abandono
en el plazo que ello sea posible de la utilización
fraudulenta por parte de productores norteamericanos de todas las
Denominaciones europeas, incluido el Sherry.
Sin perjuicio de la constatación de que nada ha cambiado
en el contexto de la negociación bilateral, desde este Consejo
se apoya cualquier tipo de iniciativa que contribuya a impulsar
la misma, así como a trasladar a los negociadores europeos
junto con nuestro apoyo el mensaje inequívoco
de que el concepto de Denominación de Origen es consustancial
con la forma europea de entender la agricultura y que por tanto
la defensa del patrimonio colectivo que representa cada Denominación
debe constituir un objetivo de absoluta prioridad.
|