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MATADOR
Elaborado especialmente por Peter Sisseck, creador del exclusivo
Dominio Pingus
Con el nacimiento del vino Barceló, de la Bodega Matador,
dos grandes creadores se han unido para inventar un caldo único.
Si por un lado Miquel Barceló ha diseñado la etiqueta
y le ha dado nombre, por otro el encargado de su realización
ha sido Peter Sisseck, autor del famoso y cotizado Dominio de Pingus,
el vino más espectacular de Ribera del Duero. El vino Barceló
es último vástago de la Bodega Matador, correspondiente
al volumen F de la revista.
Este vino es el último ejemplo de una serie de caldos que
cada año elaboran, especialmente para la Bodega Matador,
los viticultores más comprometidos con su trabajo y cuyas
etiquetas van firmadas por los mejores artistas nacionales e internacionales.
De esta forma, uniendo vino y cultura, se valora la importancia
del vino en nuestra forma de vida.
En este caso, y para el vino que llevará su nombre, Miquel
Barceló ha ilustrado la etiqueta con una bellísima
acuarela con motivos florales. Barceló ha realizado, asimismo,
el Cuaderno de Artista correspondiente al volumen F de Matador.
Por primera vez, y en exclusiva para este proyecto, Peter Sisseck
ha querido utilizar los argumentos más básicos y puros
de la Ribera del Duero y trabajar sólo con vinos de un solo
viñedo, de la localidad de La Horra (Burgos). El origen

Miguel Barceló con el Vino Barceló
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de este vino singular son unas viejísimas cepas de tinto
fino y una pequeña viña podada en vaso, con uva procedente
de la parcela El Castillo, de Dominio de Pingus. Y algo más:
de este vino, que nunca más se volverá a elaborar,
sólo se han realizado 2.400 botellas. La mayoría de
ellas se reserva a los socios de Matador y un resto de producción
se distribuye a coleccionistas del mundo del arte y del vino, especialmente
en Asia y Estados Unidos. Peter Sisseck elabora el conocido Dominio
Pingus, uno de los vinos españoles más cotizados y
favorito, además, de Robert Parker, el crítico más
prestigioso del mundo.
La Bodega Matador, nacida hace ya 6 años, ha ido tomando
fuerza, haciéndose cada vez más sofisticada, hasta
convertirse en un proyecto excepcional. La idea original de crear
cada año un vino singular ligado a un artista y ponerlo al
alcance solamente de los socios de Matador se ha desbordado. De
la mano de Telmo Rodríguez, los vinos de la Bodega Matador
se han convertido ya en algo único, todo un acontecimiento
codiciado por los amantes del vino.
En 1996 el Chillida, primer vino de la Bodega Matador, fue realizado
por Carlos Falcó en sus bodegas de Malpica. En 1997, Abadía
Retuerta realizó el vino que llevó el nombre de Manolo
Valdés; Remelluri creó el vino Arroyo, en 1998. El
vino Bourgeois, correspondiente a 1999, fue obra de Álvaro
Palacios, mientras que la prestigiosa bodega Hidalgo, de Jerez de
la Frontera, creó en 2000 el vino Scully para el volumen
E de Matador, basado en un fino Palo Cortado.

Peter Sisseck y Miguel Barceló
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