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Notodo.com
Se celebró el jueves 26 de septiembre, en la Fundación
Conservatorio Flamenco Casa Patas
La última movida del Club Notodo no dejó indiferente
a nadie y al final fue lo que se pretendió: Un sueño.
Se comió el mejor jamón del mundo, Guijuelo y Jabugo;
dos manzanillas de Sanlúcar y mucho arte en el tablao. Fueron
alrededor de 200 personas ávidas de disfrutar con los cinco
sentidos que, al final, no se querían ir de allí...
Y no es de extrañar: pocas veces se disfruta tanto de tantos
vicios juntos.
Lo dicho: un sueño cumplido. Comer un jamón impresionante,
pero no hasta que se acabe lo que hay en el plato, sino hasta que
dices basta. Y acompañado de dos tipos diferentes
de manzanilla de Sanlúcar. Y con un espectáculo flamenco
íntimo, emocionado y salvaje, en un espacio recogido y con
todo el arte: la Fundación Conservatorio Flamenco Casa Patas,
en Madrid. Eso (y lo que cada uno sintiera) fue Una noche
jamón.
Como no podía ser de otro modo, hubo quien se decantó
por el jamón de Jabugo y quien lo hizo por el de Guijuelo.
¿Cómo elegir entre dos maravillas así? El punto
de sal más elevado del jamón sureño hizo que
se empezara con el de Guijuelo, y que el maridaje con la manzanilla
fuese Guijuelo-Pastrana y
Jabugo-La Gitana. Si Pastrana es un recuerdo vivo, una manera arcaica
de hacer la manzanilla, La Gitana es la fiesta, el placer de beber
sin preocupación y saborear
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Sanlúcar de Barrameda. Javier Hidalgo es ya la sexta generación
de la familia que pone la sabiduría y el alma en estos vinos,
y estuvo en la celebración para hacer disfrutar a los presentes
(aún más) de lo que había en las copas.
También estuvo presente José Gómez, al que
todos llamaban ya Joselito (no sólo por cercanía sino
porque es un orgullo ser el corazón y responsable de esa
factoría del placer que es Joselito). Así
lo demostró enseñando que el buen jamón puede
tener más nombres, pero Guijuelo y Jabugo son muy difíciles
de igualar... Junto a Joselito estuvo un hombre que mezcla emoción
y didáctica cada vez que habla del buen comer y el beber:
Mikel Zeberio. Director de Viandar, una de las mejores revistas
de gastronomía que se hace en estas tierras, Zeberio habló
de la tierra, del amor a lo que se come y de la vida y milagros
de un cerdo: desde que nace hasta que llega al plato convertido
en jamón. Y entre lo que dijo, lo que más sorprendió:
que a los cerdos les gusta irse de marcha...
La Fundación Conservatorio Flamenco Casa Patas, que
tanto está haciendo por este arte universal, puso la experiencia
en acoger a los que quieren sacarle a la noche su lado más
flamenco. Los cantes miraron a las dos regiones jamoneras:
Pepe Jiménez el Bocaíllo, salmantino y
familiar del cantaor más famoso que ha dado su tierra (Rafael
Farina) cantó por Salamanca, y Ramón el Portugués,
uno de los quejidos más emocionantes del cante de hoy, lo
hizo por Huelva. El baile llegó de Amelia Vega y Juan Andrés
Maya, que levantaron ovaciones y palmas a rabiar. El fin de fiesta
flamenco y las últimas palabras de Joselito, Mikel Zeberio
y Javier Hidalgo cerraron una noche jamona-jamona.

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