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La futura Ley del Vino entra a debate en el Parlamento. Esperada
por el sector durante muchos años, avanza en muchos aspectos
clave para el desarrollo del sector, aunque hay que mejorarla en
el trámite parlamentario.
Al Congreso de los Diputados le espera mucho y buen trabajo para
enmendar un anteproyecto de Ley que, aunque supone un avance con
respecto a la norma vigente del 70, no termina de convencer a un
sector sometido a una alta competitividad internacional con rivales
operando en entornos muy liberalizados.
Sometido a una amplia y profusa legislación comunitaria,
y con las competencias asumidas en la materia por las Comunidades
Autónomas, el sector desea una ley de mínimos que
garantice la leal competencia entre operadores de distintas zonas
de España. Un marco general para que las bodegas lleven a
cabo su actividad en un entorno de mayor libertad.
Los aspectos positivos del proyecto de ley, son muchos, empezando
por tener una nueva ley y que defina el vino como un alimento, con
apoyo de la administración para la realización de
campañas de promoción difundiendo las bondades del
consumo moderado de éste.
Se ha avanzado, pero se puede mejorar en algunos aspectos, como
en el tratamiento otorgado a los niveles de protección de
indicaciones geográficas en la Ley que plantea
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más posibilidades a las empresas a la hora de la comercialización.
La FEV seguirá demandando el reconocimiento del "Vino
de la Tierra de España" que permita a los vinos españoles
competir con otros vinos del nuevo mundo con intensa identificación
nacional y con amplias bases de aprovisionamiento de calidad.
En materia de marcas se posibilita el uso de las mismas marcas
y nombres comerciales en vinos acogidos a distintas indicaciones
geográficas. Aunque existe una reciente Ley de marcas que
es la que debería aplicarse al caso, y posibilitar el desarrollo
de marcas y empresas para competir en el mercado exterior. En materia
de separación de funciones en los órganos de control
de las denominaciones de origen sigue sin quedar claro su efectiva
puesta en marcha.
Aplaudimos la creación del Consejo Español de Vitivinicultura,
pero la Orden que adelanta su creación, sugiere una participación
desproporcionadamente alta de la administración en detrimento
del sector.
El régimen sancionador es desproporcionado y ambiguo. No
se puede sancionar, incluso con el cierre de la empresa, sobre infracciones
definidas que no pueden ser juzgadas en base a criterios objetivos.
En relación al tratamiento del vino en la Ley de Prevención
del Consumo Indebido de Bebidas Alcohólicas, el sector del
vino en su totalidad sigue reclamando su exclusión, dejando
la regulación de los aspectos de consumo en el ámbito
específico de la Ley del Vino. La FEV espera que este asunto
pueda introducirse en las respectivas leyes en su paso por las Cortes.
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