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Washington, 5 sep (EFE)
- Con decenios de retraso, Estados Unidos ha reconocido al fin la
supremacía dietética del Mediterráneo y creado un "Nuevo Menú" contra
el cáncer a base de frutas, verduras y aceite de oliva. Ha sido
el Instituto Estadounidense de Investigaciones sobre el Cáncer el
que ha decidido utilizar la nutrición como arma principal contra
las enfermedades, tras comprobar con estudios científicos que el
sobrepeso y la "comida basura" no le van bien al corazón ni al cuerpo.
El último de estos estudios confirma que los estadounidenses consumen
cada día 148 calorías más de las que tomaban hace veinte años. El
resultado es que más del 50 por ciento de la población tiene sobrepeso
y un tercio obesidad, y ambos factores se consideran causa directa
de cánceres y fallos cardíacos. El "Nuevo Menú" de EEUU contra el
cáncer combina alimentos de reconocida eficacia contra las enfermedades
-usados desde tiempo inmemorial en la dieta mediterránea- con lo
que podría denominarse una "nueva forma de mirar al plato". De hecho,
la guía aconseja "educar" al ojo sobre las cantidades de comida
que se sirven y, para ello, el primer paso es estudiar la comida
que uno tiene delante. Dos tercios, como mínimo, de verduras, legumbres
o frutas, por uno de carne, pollo o pescado. Y nada de ponerse espagueti
sin mesura. Una taza y ya está, que eso son cientos de calorías
que se van sumando y luego no hay cómo eliminarlas. La guía, hecha
pública hoy como un medio de educar a los consumidores, reconoce
una "verdad fundamental" de la dietética, "el único modo seguro
de perder peso es comer menos", pero también algunas "concesiones".
La guía, por ejemplo, sabedora de que los estadounidenses son firmes
partidarios de la hamburguesa, no se atreve a desterrarla por completo
y dice que, si la cena va a ser saludable, se puede ir a almorzar
a uno de esos sitios de "comida rápida".
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De cualquier manera, advierte al usuario que no se fije en la
hamburguesa de tamaño familiar, sino en la pequeñita, porque se
ahorrará 160 calorías. En lo tocante a las recetas, el "Nuevo Menú
de EEUU contra el cáncer" destaca las virtudes del gazpacho, de
la "salsa cruda" en los espaguetis y hasta de la ensalada mexicana
de pollo, en una clara referencia a influencias gastronómicas hispanas.
La mayoría de las recetas, que se pueden obtener en Internet en
la dirección "http://www.aicr.org", incluyen hortalizas, verduras,
legumbres y aceite de oliva. Son cientos los estudios científicos
que han confirmado en los últimos años que estos productos, típicos
de la dieta mediterránea, poseen propiedades anticancerígenas, ya
que son ricos en antioxidantes y sustancias beneficiosas para la
salud. El Instituto de Investigaciones sobre el Cáncer de EEUU cita
un estudio de 1997 en el que un grupo de expertos estableció que
la dieta rica en vegetales, frutas, granos enteros y leguminosas
reduce la incidencia del cáncer y otras enfermedades crónicas. El
objetivo de las nuevas directrices en alimentación de EEUU es doble,
porque por un lado intenta incorporar alimentos que ayuden a combatir
las enfermedades y por otro reducir la cantidad de calorías que
se ingieren. Las calorías parecen ser la clave del problema de la
alimentación en EEUU, donde es difícil explicarse cómo pueden convivir
una verdadera obsesión por los alimentos bajos en grasas con cientos
de miles de casos de "obesidad mórbida", en los que una persona
puede llegar a superar los doscientos kilos de peso. Para algunos
investigadores, esa obsesión por los alimentos bajos en grasa han
llenado las estanterías de los supermercados de alimentos sin grasa,
pero ello no significa que no tengan aporte calórico. La "ilusión"
dietética, opinan los especialistas, induce a un consumo exagerado
de alimentos, una acumulación de calorías aparentemente saludables
que se acaban convirtiendo en grasa.
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