Los
vecinos de Alburquerque podrán recoger bellotas del arbolado
comunal
Alburquerque (Badajoz), 12 nov (EFE)
.- Los vecinos de Alburquerque podrán sumarse a partir de hoy a
la recogida de las bellotas del arbolado comunal, una tradición
de origen medieval que año a año autoriza el máximo mandatario municipal
en el denominado "pregón de la bellota". A partir de hoy están autorizados
a recolectar este fruto de las encinas y alcornoques en los mismos
lugares de años anteriores que, por pertenecer a los terrenos de
la Dehesa Boyal, pertenecen al común de vecinos. El alcalde de Alburquerque,
Angel Vadillo, ya ha advertido en el bando municipal al vecindario
que por tratarse de un fruto que corresponde por igual a todos los
vecinos, queda terminantemente prohibido el "señalamiento" de árboles
con chozos o cualquier otra clase de objetos y su recogida se hará
con todo orden y sin preferencias de clase alguna. Además, subraya
que quienes contravengan estas disposiciones del documento municipal
serán sancionados "severamente". De este modo se recupera, una año
más, esta tradición procedente de la Edad Media, que es cuando se
constituyeron los conocidos Baldíos de Alburquerque. En 1430, el
infante don Enrique de Aragón cedió algunas tierras
al pueblo y, desde
entonces, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos, el "pregón
de la bellota" informa al vecindario de la posibilidad de recoger
las bellotas de los terrenos comunales. En el pasado, las familias
se preparaban con varios días de antelación asentándose en la Dehesa
Comunal provistas de animales de carga y de los aperos necesarios
para varear los árboles y recoger del suelo las bellotas caídas. Los
vecinos señalaban los árboles con bolsas, sacos o trapos diversos,
adueñándose a priori de la recogida de sus frutos por creerse en el
derecho exclusivo de acaparar las bellotas de los árboles previamente
señalados, lo que conllevaba disputas que, a veces, se resolvían de
forma violenta, de ahí que se prohibiese el "señalamiento" de la arboleda.
Actualmente, se emplean métodos semejantes en la recogida, aunque
ya no pervive el carácter de supervivencia de entonces. En cualquier
caso, los vecinos acuden a esta cita con el interés de cargar algún
saco de bellotas, fruto que servirá de alimento a los cerdos semanas
previas a su sacrificio en las populares matanzas domiciliarias.
Próxima
moratoria sobre harinas animales para calmar psicosis
París, 12 nov (EFE)
.- Acosado en varios frentes, el Gobierno francés planea anunciar
esta semana una moratoria en el uso de las harinas animales en los
piensos, en un intento de calmar la psicosis de los consumidores
por el mal de las "vacas locas". Con esta medida, el Gobierno del
socialista Lionel Jospin espera conseguir un respiro en la crisis
de confianza de la población, sorda a su argumento de que se debe
esperar el dictamen de las científicos sobre la prohibición total
de ese producto y los múltiples problemas medioambientales y sanitarios
de su eliminación. Un 79 por ciento de los franceses quiere la suspensión
inmediata de las harinas animales sin esperar a la opinión de los
científicos, según un sondeo que publica hoy el dominical "Journal
du Dimanche", que anuncia el plan gubernamental de moratoria. Con
este paso, el Ejecutivo espera también recuperar los puntos perdidos
en la llamada "batalla de las vacas locas" con el jefe de Estado,
el neogaullista Jacques Chirac, quien ha demostrado una mayor sintonía
con la sociedad que el Gobierno de izquierdas. Un 54 por ciento
aprueba la postura de Chirac, quien en un mensaje televisado a la
nación el pasado martes exigió al Gobierno de coalición de izquierdas
la suspensión "inmediata" de las harinas animales y su prohibición
definitiva "sin tardanza". En cambio, un 42 por ciento desaprueba
la actitud del primer ministro socialista, frente a un 37 por ciento
que la aprueba. Los desacuerdos entre Chirac y Jospin sobre la gestión
de la crisis, que saltaron a primera plana en la reciente cumbre
franco-alemana, han causado uno de las peores tensiones en los tres
años y medio de "cohabitación" en el liderazgo político. Los estragos
de la crisis de las "vacas locas" (Encefalopatía Espongiforme Bovina,
EEB) desbordan el ámbito político. La psicosis de los consumidores,
asustados por la predicción oficial de "decenas" de casos de la
mortal variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob vinculada
al mal de las "vacas locas", amenaza al sector bovino con una catástrofe
económica sin precedentes. La semana pasada, las ventas nacionales
de carne de vacuno han caído un 30-50 por ciento y se han hundido
las transacciones mayoristas, con el consiguiente peligro de desplome
de los precios y de paro en un sector que emplea a unas 350.000
personas, mientras
que las exportaciones
se han reducido considerablemente. El esperado anuncio esta semana
de la moratoria sobre el uso de las harinas animales irá acompañado
de una amplia campaña de información y explicaciones, informa el "Journal
du Dimanche". La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos
(AFSSA) -cuyos expertos sopesan, a petición del Gobierno, las ventajas
y los inconvenientes de una prohibición total de las harinas animales
para la sanidad pública- ha preparado una guía pedagógica sobre la
seguridad de los productos bovinos. El Ministerio de Educación, por
su parte, recordará las normas vigentes y las medidas para garantizar
la "trazabilidad" (seguimiento desde su origen hasta su consumo) de
los productos consumidos en los comedores escolares. Y la apertura
mañana en Lyon (sureste) de un congreso nacional sobre la alimentación
dará a los responsables de Agricultura, Sanidad y Consumo la oportunidad
de participar en este intento gubernamental de aliviar la profunda
preocupación del público. Según el sondeo del "Journal du Dimanche",
un 70 por ciento de los franceses está "inquieto" por el mal de las
"vacas locas" y un 60 por ciento aprueba la decisión de alcaldes de
eliminar la carne de vacuno de los comedores escolares, aunque un
54 por ciento dice que no cambiará sus hábitos alimentarios. Otra
encuesta, efectuada a petición del Gobierno con motivo del congreso
de Lyon, muestra que el 62 por ciento de los franceses están preocupados
por los riesgos de seguridad alimentaria que conllevan el mal de las
"vacas locas" o la listeria. Las harinas animales, consideradas como
una de las principales causas de la EEB, se prohibieron en Francia
para los bovinos en 1990. La prohibición se amplió a los otros rumiantes
en 1994 y, en julio de 1996, el Gobierno decretó la retirada de los
materiales de riesgo de los piensos para cerdos, aves, conejos y peces.
Las harinas animales, que constituyen aproximadamente el 3 o 4 por
ciento de los ingredientes de los piensos para estos animales, son
una fuente excelente de proteínas. La eliminación de más de 400.000
toneladas anuales de huesos y vísceras costaría unos 762 millones
de euros al año, según el Gobierno, y plantearía riesgos medioambientales,
además del problema de reemplazarlas con proteínas vegetales.