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Madrid, 16 sep (EFE)
.- La importancia de los complementos dietéticos para tratar enfermedades
y reforzar las defensas del organismo hace que su uso se haya incrementado
en los últimos años y que los especialistas se refieran a ellos
como "nutrifármacos". La industria farmacéutica ofrece un gran número
de estos preparados, como se pudo ver esta semana en el XXII Congreso
de Nutrición Clínica y Metabolismo, organizado por la Sociedad Europea
de Nutrición Parenteral y Enteral (ESPEN) en Madrid. Especialistas
de más de 70 países de todo el mundo repasaron todos los aspectos
de la nutrición humana, en un Congreso que llevó por lema "El tercer
Milenio y las formas de mejorar la nutrición para tener una vida
mejor". El convencimiento de que la dieta tiene una importancia
fundamental en la salud y en la posibilidad de vivir mejor durante
más años hace que la nutrición y sus implicaciones sanitarias sean
un foco de estudio en pleno desarrollo. Desde que comenzaron los
preparados artificiales para bebés con leche maternizada se han
desarrollado muchos otros específicos para ancianos, enfermos inmunodeprimidos
o con otras enfermedades como cáncer, pacientes con dificultades
para deglutir o enfermedades digestivas como el Crohn. Además hay
nuevos preparados en la alimentación artificial, tanto para la parenteral,
por vía intravenosa, como para la enteral, mediante sondas por la
nariz y que introducen la comida en el estómago. Hace sólo treinta
años este tipo de alimentación estaba muy limitada y en los hospitales
era frecuente que los médicos asistieron de forma impotente a situaciones
de infecciones incontroladas y casos de desnutrición severa. Poco
a poco fueron entrando en los hospitales conceptos como la nutrición
artificial, parenteral al inicio, enteral después y ahora utilizado
incluso de forma complementaria. La nutrición enteral fue desarrollándose
lentamente, primero como hermana menor de la parenteral, hasta alcanzar
hoy un lugar prominente en el paciente con problemas críticos y
como complemento en otras situaciones en las que se opta
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por el aporte
de nutrientes por esta vía. La potenciación de la vía nasoenteral
frente a la parenteral ha tenido lugar por ser más segura y cómoda
para el paciente, ya que no precisa personal especializado y permite
su administración fuera del hospital. Este tipo de nutrición mantiene
la función intestinal natural, tiene menos efectos secundarios en
el organismo, es más barata y hace posible su preparación en el domicilio
del paciente. Los asistentes al Congreso, entre los que hubo además
de médicos, farmacéuticos, biólogos, bioquímicos y especialistas en
dietética, destacaron la importancia de la nutrición profiláctica
o preventiva para determinadas patologías y estados carenciales y
muchas veces antes de una intervención quirúrgica. Mantener a los
pacientes con una buena nutrición antes y después de una operación
se planteó como una prioridad para asegurar un buen resultado en la
evolución del enfermo, ya que se calcula que un 30% de las personas
hospitalizadas sufren desnutrición y tienen peligro de infección.
Hay un aspecto de la nutrición en el que la investigación está muy
volcada y es el de las implicaciones entre las enfermedades y la dieta.
En este sentido existen evidencias epidemiológicas acerca del papel
protector de los vegetales frente al cáncer colorrectal y se cree
que el grupo de vegetales que más protegen en este tumor son las crucíferas,
grupo que incluye las coles, berzas, brécol, coliflor, rábanos y nabos.
Menos conformidad tiene la idea de que una ingesta de grandes cantidades
de carne incremente la concentración de compuestos oncogénicos y no
hay por tanto una clara relación entre una ingesta proteica elevada
y el cáncer colorrectal. Otro nuevo concepto es el de los econutrientes,
que sirven para proteger la beneficiosa microflora intestinal y que
pueden alterarse por cambios en la dieta, estrés, traumatismo o el
tratamiento con antibióticos. Entre los econutrientes hay productos
que favorecen el desarrollo de las bacterias intestinales y otros
que los introducen directamente y los más conocidos son los lactobacilos
y las bifidobacterias, incorporados ya a la alimentación normal. |