Madrid, 16 oct (EFE)
.- El gerundense Joan Roca, responsable del restaurante `El Celler
de Can Roca`, ha sido galardonado con el Premio al Mejor Jefe de
Cocina de 2000 por la Academia Española de Gastronomía y la Cofradía
de la Buena Mesa. Joan Roca, de 36 años, cuenta en su curriculum
con diversos premios, entre ellos la primera edición -1996- del
Premio Plato Joven Bidasoa al mejor cocinero español menor de 35
años. Con él como responsable de la cocina, trabajan sus hermanos
Josep, en sala, y Jordi, en repostería. El jurado, presidido por
los titulares de ambas instituciones, respectivamente Rafael Ansón
y la Marquesa de Poza, acordó conceder el premio `Marqués de Desio`,
destinado al mejor profesional de la restauración española, a Gonzalo
Antón, que organizó durante catorce años en su restaurante `Zaldiaran`,
de Vitoria, otros tantos congresos de alta cocina en los que participaron
los mejores `chefs` de Francia y España. El premio al mejor director
de sala ha recaído en Miguel Arias y sus brigadas de los restaurantes
`Las Cuatro Estaciones` (Madrid) y `Flanigan` (Mallorca). El galardón
para el mejor periodista lo comparten Paz Ivison, directora de la
revista `Club de Gourmets`, decana de las especializadas en gastronomía,
y José Peñín, toda una vida profesional dedicada a divulgar y dar
a conocer el vino. El premio `Víctor de la Serna` a la labor más
importante en la promoción y difusión de los vinos españoles ha
sido concedido a empresas que han confiado la construcción de sus
bodegas a arquitectos de fama universal: Bodegas y Bebidas, a
Santiago Calatrava;
Bodegas Julián Chivite, a Rafael Moneo, y Bodegas de los Herederos
del Marqués de Riscal, a Frank Gehry. El premio a la mejor publicación
se reparte entre los libros `Mesas de Bolivia`, de Rita del Solar;
`La dulcería española`, de Manuel Martínez Llopis, recientemente fallecido;
`Cocina internacional con aceite de oliva`, de Esperanza Luca de Tena;
`Los pazos y la cocina popular gallega`, de varios autores, y `El
vino, de la cepa a la copa`, también de varios autores. El jurado
ha otorgado sendos premios especiales a `La cena de los once vinos`,
iniciativa de Gonzalo Sol y Carmen Piera que reúne cada comienzo de
estación a un centenar de comensales en torno a ese número de vinos,
y a Emile Peynaud, para el jurado "fundador de la enología moderna
y maestro de enólogos de ámbito universal". El premio `Conde de los
Andes` al mejor creador artístico relacionado con el mundo de la gastronomía
ha sido para el dibujante Alfonso Ortuño, y el `Doctor Marañón` al
mejor científico en el campo de la nutrición y alimentación, para
Carmen de la Torre Honorat, catedrática de Nutrición de la Universidad
de Barcelona. El `Sánchez Cotán` al mejor diseño de carta de restaurantes
ha sido para la carta de vinos del restaurante mallorquín `Koldo Royo`,
y el `Marqués de Busianos` a la presencia de la gastronomía española
en el mundo para el Instituto de Comercio Exterior (ICEX). Los galardonados
recibirán sus premios en la cena que la Academia y la Cofradía celebrarán
el día 15 de octubre de 2001, festividad de Santa Teresa, patrona
de la gastronomía.
Expertos
mundiales se darán cita en la Olimpiada de la Cocina
Berlín, 16 oct (EFE)
.- Para la próxima cita olímpica no será necesario esperar cuatro
años, sino sólo hasta el próximo domingo, en que comenzará la Olimpiada
de los Cocineros en la ciudad de Erfurt (este de Alemania), unos
juegos, eso sí, poco relacionados con el deporte. Profesionales
del cucharón de 32 países de los cinco continentes participarán
en este singular campeonato organizado por la Federación Alemana
de Cocineros y que se celebra en el marco de la Feria Internacional
Inoga, dedicada al sector de la restauración. Organizados en equipos
nacionales, los cocineros deberán preparar un menú de tres platos
-un entrante caliente, un
segundo y un postre-
que será probado por un jurado de expertos. El jurado adjudicará un
máximo de 100 puntos a cada plato dependiendo del sabor, la presentación
y la limpieza, entre otros parámetros. Según los organizadores, los
equipos "llevan meses preparándose para la ocasión, que merece la
más cuidada selección de recetas e ingredientes" y para la que los
cocineros practican durante días hasta que cada plato sale como es
debido. Sin duda, los que más disfrutarán de esta peculiar olimpiada,
en la que hay reparto de medallas como en la deportiva, son los visitantes
de la feria, que podrán degustar la cocina más exquisita del mundo.
Una
científica mexicana recibe el Premio del Milenio de Alimentación
Nueva York, 16 oct (EFE)
.- La científica mexicana Evangelina Villegas y su colega indio
Surinder Vasal recibieron hoy lunes el Premio del Milenio de Alimentación
que entrega anualmente la Fundación para el Premio Mundial de Alimentación.
A la entrega del galardón, dotado con 250.000 dólares, asistieron
el secretario de Estado de Agricultura de Estados Unidos, Dan Glickman,
y el embajador permanente de ese país en la ONU, Richard Holbrooke.
El premio les ha sido concedido este a año a Villegas y Vasal, que
ha colaborado con ella, "por haber aumentado de forma importante
el valor nutritivo del maíz", mediante su alteración genética, lo
que ha dado lugar al llamado Maíz de Calidad Proteínica. En declaraciones
a EFE, Villegas expresó su satisfacción por la entrega del premio,
del que destacó su prestigio y su importancia "para la investigación,
porque es necesario este tipo de apoyo para que en el futuro haya
más estímulo y apoyo a la investigación en alimentos". Villegas,
bioquímica que inicio su investigación sobre este asunto en 1970,
explicó que el maíz, en general, tiene una gran adaptabilidad y
presencia en los países más pobres del mundo, y que el desarrollado
por ella es "una nueva variedad que compite con el ordinario, pero
tiene mejor valor nutricional". Agregó que su maíz "contribuirá
a mejorar la calidad de la dieta de los niños y de las madres lactantes
en Africa y Latinoamérica". Sobre la polémica existente en torno
a los alimentos transgénicos y la posibilidad de que pueda tener
efectos desconocidos para el ser humano, explicó que el maíz desarrollado
por ella "no es un transgénico". Agregó que para corregir los desequilibrios
nutricionales del maíz habían modificado los genes de éste con genes
también de maíz y no de otras plantas. Villegas no quiso entrar
en la polémica al afirmar que no conoce lo
suficiente la cuestión
de los alimentos transgénicos, aunque señaló que, en principio, no
estaba en contra de éstos. Añadió que los científicos que trabajan
en ello "hacen un gran esfuerzo por incrementar la producción y la
disponibilidad de alimentos en el mundo". Durante la entrega del premio,
Glickman alabó la labor del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton,
en la ayuda a los países en desarrollo y, en especial, con los hambrientos.
Luego indicó que su país envió en 1999 nueve millones de toneladas
de alimentos como ayuda humanitaria y afirmó que Estados Unidos entrega
las dos terceras partes de la ayuda mundial de ese tipo. "Me gustaría
que el resto de los países desarrollados hicieran lo mismo", agregó.
En cuanto a la polémica de los transgénicos, Glickman defendió esos
alimentos y acusó de demagogos a quienes vierten críticas contra la
biotecnología. Las críticas "vienen de la elite de los países desarrollados",
dijo Glickman, quien afirmó que "no hay duda de que la biotecnología
es una solución para los países en desarrollo". Agregó que con esta
polémica se está perdiendo "un potencial para la ayuda humanitaria".
No obstante, reconoció que en relación con los alimentos transgénicos
hay que "dar garantías a los consumidores", aunque afirmó que Estados
Unidos lo hace. La entrega de los premios se hizo en uno de los restaurantes
más lujosos de Nueva York en el piso 65 del Centro Rockefeller y Glickman
calculó que la comida que degustaban los asistentes al acto costaba
unos 150 dólares por persona "con lo que podrían comer nueve familias
en un país de Asía durante un año". "No lo hago para que se sientan
culpables", se apresuró a precisar Glickman, quien agregó que se trataba
de demostrar simplemente "lo desequilibrado que está el mundo".
Unos
826 millones de personas pasan hambre pese a la creciente abundancia
Roma, 16 oct (EFE)
.- Un total de 826 millones de personas son víctimas crónicas del
hambre en el mundo en una etapa de abundancia sin precedentes, según
denunció hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO), coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación.
En su informe anual sobre "El estado de la inseguridad alimentaria
en el mundo", la FAO subraya que a menos que se lleven a cabo "esfuerzos
extraordinarios" será imposible alcanzar los objetivos fijados en
la cumbre mundial de Roma en 1996. En esta reunión la comunidad
internacional asumió el reto de reducir a 400 millones el número
de personas que padecen el hambre en 2015, pero al ritmo actual
su erradicación no será alcanzado hasta al menos quince años después,
en 2030, según los expertos de la ONU. El director general de la
FAO, el senegalés Jacques Diouf, subrayó la contradicción de que
en los tres últimos decenios el número de personas hambrientas haya
disminuido sólo un 14 por ciento, mientras que la disponibilidad
de alimentos por persona aumentaba en cerca de un 32 por ciento.
Bajo el lema de "Un milenio libre del hambre", el Día Mundial de
la Alimentación pretende involucrar a opinión pública y gobiernos
en el desafío de garantizar la comida a los 729 millones de personas
que padecen hambre en el mundo en vías de desarrollo y a los 34
millones de desnutridos que viven en los países desarrollados. Los
países del Africa subsahariana son los que sufren con mayor intensidad
la desnutrición, que afecta a 19 de las 46 naciones del continente,
acompañados de Afganistán, Bangladesh, Haití, Mongolia y Corea del
Norte. El informe sitúa a Latinoamérica y al Caribe en una posición
intermedia, mejor que el continente africano, pero por detrás de
Asia, donde el despegue económico y la desaceleración del crecimiento
demográfico en China e India han abierto unas perspectivas más alentadoras.
Según Hartwig De Haen, subdirector del departamento Económico y
social de la FAO, el informe presentado hoy acota específicamente
los
grupos vulnerables
a la desnutrición y subraya que las mujeres, por su fisiología, son
las principales víctimas. El experto afirmó que el hambre crónica
-la falta de entre cien y cuatrocientas calorías diarias necesarias-
lleva a los niños a no concentrarse en la escuela, a las madres a
dar a luz bebes prematuros y a los adultos a les falte energía para
poder trabajar. Para acabar con el hambre, reitera la FAO, es necesario
mejorar la educación, el acceso al agua potable, saneamientos, servicios
sanitarios y sociales y, solamente en los casos más extremos, la ayuda
alimentaria directa. Según el informe, la solución a esta lacra pasa
a través de la estabilidad política, el crecimiento económico sostenible,
la reducción de la pobreza y una mejora en la producción agrícola
básica. Un ejemplo notable en este último apartado lo representa Ghana,
donde la utilización de variedades de yuca de alto rendimiento adaptadas
a las condiciones locales de clima y suelo permitió pasar de un consumo
anual de 126 kilogramos per cápita en 1990 a los 232 en 1998. En Asia
se han alcanzado resultados brillantes en la lucha contra la inseguridad
alimentaria en países como Tailandia, con una estrategia basada en
el desarrollo rural sostenible y la lucha contra la desnutrición que
logró reducir la pobreza desde el 32,6 por ciento de la población
en 1988 al 11,4 por ciento en 1996. A pesar de estos ejemplos "alentadores",
el director general de la FAO criticó el constante descenso de la
inversión global en agricultura, debido a la tendencia a privilegiar
a la población urbana, el proteccionismo en el acceso de los productos
agrícolas a los mercados y la persistencia de los conflictos. En sus
conclusiones, el documento hecho público hoy remarca que todos los
seres humanos deberían tener acceso a una alimentación adecuada y
recuerda a la comunidad internacional los compromisos adquiridos.
También destaca la reciente iniciativa para la condonación de la deuda
de los países en desarrollo emprendida, entre otros, por el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial, que deberá liberar recursos
para el desarrollo de sus economías.