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Por Luis A. Nemolato Madrid, 21 dic (EFE)
- Recetas de cocina "royal", cristalerías con incrustaciones en
ámbar, un gran dessert de malaquita o bandejas y jarras de plata
labrada y marfil son algunas de las más de 300 piezas que componen
la exposición "En torno a la mesa", un viaje en el tiempo al arte
que rodeó la comida en palacios y monasterios. La exposición que
será inaugurada mañana por la Familia Real en el Palacio de Oriente
de Madrid y que cuenta con el patrocinio de la Fundación la Caixa,
recrea tres siglos de historia en torno a la comida, la cocina y
el arte de vestir una mesa. Los objetos y cuadros exhibidos pertenecen
a Patrimonio Nacional que los ha desempolvado de sus fondos y, en
el mejor de los casos, sacado de alacenas aún hoy utilizables y
que jamás antes habían sido mostradas al gran público. "Entrañable"
o "curiosa" fueron algunos de los calificativos con los que Gabriel
Molla, comisario de la exposición, acertó a definir esta muestra
en la que se repasan mediante siete salas -"como si fueran distintas
estancias de un Palacio azotado por el devenir del tiempo"- las
formas y modos de cocinar y comer, así como los cambios de estilo
a la hora de adornar una mesa, servir determinados manjares o llevar
a cabo un protocolo. De esta forma, y a partir de menús originales,
el visitante puede descubrir la afición de la reina Isabel II a
los macarrones con tomate o de Carlos IV a los callos; las cerámicas
de Estremoz y Tonalá a las que muchas damas cortesanas "eran adictas",
pues además de refrescar y servir el agua, se podían comer dadas
sus propiedades afrodisiacas, o la mesa plegable en maderas preciosas
que Carlos III portaba para sus jornadas de caza. La muestra, explicó
a Efe el presidente de Patrimonio Nacional, Alvaro Fernández Villaverde,
duque de San Carlos, está centrada especialmente en el siglo XVIII
y XIX y en menor cuantía de objetos, en el XVII, debido a que por
la quema del antiguo Alcázar de Madrid se perdió todo lo que éste
contenía excepto las pinturas y también porque fue con los Borbones
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cuando las artes
decorativas españolas empezaron a florecer. No obstante, y al igual
que ocurría por esnobismo y sibaritismo en la gastronomía, los reyes
españoles fueron muy proclives a las compras de artículos en el extranjero,
de manera que, además de tapices o cristalerías de La Granja o El
Escorial, las arcas palaciegas se llenaron de esmaltes flamencos,
plata ausburguesa, cristal de Bohemia o Murano o vajillas de Sevres
o Meissen que trajeron consigo la reina Amalia, esposa de Carlos III,
o la Regente María Cristina, por ejemplo. En cuanto al ámbito monacal,
la exposición es menos cuantiosa, dadas las sucesivas quemas de conventos
y monasterios durante estos tres siglos así como las desamortizaciones
del XIX y la sustancial austeridad de las órdenes religiosas. Sin
embargo, es muy destacable la faceta repostera de los conventos de
monjas, con numerosos moldes en bronce y libros de cocina y, en el
caso de los frailes, la gama de cuchillos y machetes de matanza. Algunas
de los objetos expuestos, comentó el presidente de Patrimonio Nacional
-que espera conseguir un museo para sus fondos en menos de cuatro
años ubicado entre la Catedral de la Almudena y el Palacio Real-,
"son utilizados en la actualidad". Es el caso de las cristalería de
Isabel II y Alfonso XII -dispuestas en la muestra en una larga mesa
tal y como exigía el protocolo decimonónico- o un dessert del XVIII
en mármoles preciosos y bronce dorado a fuego que se utilizó por última
vez en la boda de la Infanta Cristina en Barcelona. La única faceta
de "En torno de la mesa" que ha quedado sin cubrir ha sido el de los
textiles, manteles, cubremanteles y servilletas que no se han conservado
por el paso del tiempo y porque la Reina María Cristina los destinó,
durante las guerras carlistas, a la confección de vendajes. La exposición
se podrá visitar en la capital hasta el próximo 25 de febrero para
después viajar a la Lonja de Zaragoza, al Palacio Almudí de Valencia
y al Museo Municipal de Málaga. |