Cocinan
en Cádiz la 'Tortillita' de Camarones más grande del mundo
Cádiz, 23 sep (EFE)
.- La 'tortillita' de camarones, plato típico de Cádiz que se cocina
con harina, agua, sal, cebolla, perejil y camarones, será inscrita
en el libro Guiness de los Récords si la organización acepta la
que cocinó hoy el grupo escultista "Eryteeia" de San Fernando (Cádiz)
como la más grande del mundo. Normalmente, una "tortillita" de camarones
suele medir no más de cuatro o cinco centímetros de diámetro y se
venden en las calles en cartuchos de media docena, una docena o
más, pero la que aspira a ser la mayor del mundo registrada hoy
como tal midió 80 centímetros de diámetro. El coordinador del grupo,
Luis Calderón, explicó a Efe que
"como récord nunca
se ha intentado" cocinar la mayor tortilla de camarones jamás pensada
y justificó la iniciativa como una forma de organizar una fiesta para
los niños en el colegio "Eryteeia" de esta localidad donde nació José
Monge "Camarón de la Isla". Para lograr el récord se utilizaron dos
kilos de harina y medio kilo de camarones, todo ello rebozado en una
paellera con unos cinco litros de aceite. El teniente de alcalde de
la localidad, Francisco Romero, fue el encargado de medir con un metro
el tamaño de la "tortillita", pues la organización del Guinness exige
que una institución independiente certifique el récord, que en este
caso se llevará la localidad gaditana de San Fernando.
El
Vino, sus beneficios para la salud, y la primera viña de Noé
Madrid, 23 sep (EFE)
.- Los españoles son los mayores consumidores de vino en Europa
-35,6 litros "per cápita"-, después de los franceses, portugueses
e italianos, pero pocos saben que la tradición relaciona a Noé con
el origen del cultivo de la vid, de la elaboración del vino e incluso
de la primera intoxicación por consumo excesivo. Algunos relatos
cuentan que, poco después de salir del Arca, Noé plantó la primera
viña y, llegado el momento, bebió el vino y se emborrachó... Pero
sin ahondar en sus orígenes, lo cierto es que la vid y el vino constituyen
uno de los tres elementos primigenios de la alimentación de todos
los pueblos del Mediterráneo. Se cree que el cultivo de la uva comenzó
en Mesopotamia y, desde allí, se desplazó hacia Europa y el Mediterráneo,
donde encontraría una de sus zonas de producción y consumo más características.
De Egipto, la viña saltó a Creta y desde esa isla -según fuentes
de "Distribución y Consumo"- pasó a Grecia. Y fueron los griegos
los que llevaron las viñas a Sicilia e Italia; los focenses las
trajeron a España y Provenza; y los romanos se encargaron de distribuirlas
por todos los territorios conquistados. Para los griegos el vino
era tan importante que Dionisio, uno de sus dioses -Baco para los
romanos- era considerado su difusor. Al parecer, él fue quien enseñó
el cultivo de la vid al labrador Icario, pero la historia no terminó
bien. Unos pastores, a los que Icario ofreció el vino, se emborracharon
y mataron al anfitrión, y la hija de éste se suicidó al conocer
la desventura de su padre. En castigo, Dionisio provocó la locura
de las jóvenes familiares de los asesinos. La expansión del Islam
por el Mediterráneo oriental y meridional estableció una clara frontera
que, entre otras cosas, afectó al propio consumo de vino. Este pasó
a convertirse en un símbolo de la Europa cristiana frente al mundo
musulmán, donde el Corán prohibió su ingesta. Los vinos españoles
tuvieron una fama más que aceptable en la antigüedad y hasta los
invasores
musulmanes dejaban
frecuentemente sus principios religiosos cuando tropezaban con los
vinos de España. "Yo cometí mis pecados en los vasos de buen vino,
disipando en sus vapores mi virtud y mi vergüenza", escribe el poeta
andalusí Tahya Algazal. También el teatro del Siglo de Oro está plagado
de referencias a las bondades del vino español. En "El Caballero de
Olmedo", Lope de Vega dice: "Cuantas cosas imagino dos solas, en mi
opinión, son buenas, viejas; y son, hija, el amigo y el vino". Y Moreto
señala: "El vino alienta a las gentes, no ha menester a los dientes,
y es la leche de los viejos". En cuanto a las bondades del vino, desde
hace unos años se habla de los beneficios que para la salud tiene
una ingesta moderada de vino. Recientemente, el doctor Valentín Fuster,
Premio Príncipe de Asturias de Ciencia Tecnológica resaltaba en un
acto que el vino parece ser cardiosaludable por alguna de estas tres
razones: Su capacidad de evitar la degeneración del colesterol bueno,
su acción antioxidante o su efecto sobre las plaquetas. En opinión
de Fuster, una vida más relajada, que incluya el consumo moderado
de vino, sería la mejor prevención de las enfermedades cardiovasculares.
Y sobre el consumo per cápita total de vinos en hogares, los mayores
niveles se dan en la Comunidades de Galicia y Asturias, con más de
22 litros, seguidas de Cantabria, La Rioja, País Vasco y Navarra (21,6
litros), y Aragón, Baleares y Cataluña (19,8 litros). Los hogares
con un consumo más bajo son los de Canarias (8 litros), Andalucía
(12,3), Valencia y Murcia (12,4). Los hogares de Cantabria, la Rioja,
País Vasco y Navarra, son los mayores consumidores de vinos con denominación
de origen, con 4,2 litros per cápita, mientras que los menores consumos
se dan en Castilla y León, con menos de un litro por persona y año.
En cuanto a vinos espumosos, champañas y cavas, las Comunidades de
Aragón, Baleares y Cataluña acaparan los mayores consumos en hogares,
con más de dos litros por persona.