Las
Vacas Locas y el sobrepeso amargan el festín navideño
alemán
Por Gemma Casadevall Berlín, 23 dic (EFE)
- Los problemas con la silueta y el mal de las "vacas locas" amargarán
el festín navideño de los alemanes, ya que uno de cada dos ciudadanos
padece sobrepeso y además planea la desconfianza sobre el manjar
preferido del pueblo: la salchicha. Al ciudadano de a pie le asaltan
las dudas ante la potencial extensión a los embutidos de la encefalopatía
espongiforme bovina (EEB) y siente el cúmulo de alarmantes noticias
como una bofetada a la preciada charcutería nacional. A más de uno
no le vendría mal desplazar sus hábitos alimenticios hacia el sector
hortofrutícola, pero para el irreprimible glotón alemán eso es pedir
imposibles, especialmente en estas fechas. Entre la cena de Nochebuena,
mañana domingo, el gran festín del 25 y la traca final del martes
siguiente -la llamada "segunda Navidad", jornada festiva en toda
Alemania-, el alemán medio habrá ganado entre 400 y 1.200 gramos
más, dicen los expertos dietistas. Ello no sería tan grave si no
fuera por las cifras de la inclemente estadística: un 56 por ciento
de los hombres del país y un 40 por ciento de sus mujeres tienen
problemas de sobrepeso. Para la mayoría, se trata de algunos kilos
de más, pero uno de cada cinco está "seriamente gordo", advierte
el informe cuatrienal de la Sociedad Alemana de Alimentación, presentado
estos días, ante la sobredosis de calorías que se avecina. La tendencia
al "michelín" no es sólo cosa de adultos, ya que en los últimos
años se ha disparado el número de chicos y chicas gordos o "adictos
a la grasa", y actualmente afecta al 30 por ciento de la población
entre 10 y 13 años, prosiguen las estadísticas. Es cierto que el
alemán se ha esforzado por aplicarse algo de la famosa dieta mediterránea
y ahora consume más frutas, verduras, pescados y aves que hace cuatro
años. Pero estos brotes de sensatez dietética son aún demasiado
tímidos como para compensar la tendencia a la glotonería alemana.
La mayoría de los ciudadanos aparca las inquietudes por la silueta
y se abandona al placer de comer en estas jornadas, tras la lucha
que habrá librado el ama o amo de casa para hacerse con la mejor
pieza del
supermercado.
Pero este año las cosas se presentan distintas: diciembre empezó con
la alarma de la primera "vaca loca" nacida en suelo alemán y ahora
la sospecha se ha extendido a salchichas y otros embutidos. El comisario
europeo de Protección del Consumidor, David Byrne, lanzó la voz de
alerta a principios de semana al sugerir la retirada de todo producto
sospechoso de llevar ingredientes como sesos, médula o despojos de
vacuno y, por tanto, transmisores potenciales de la encefalopatía
espongiforme bovina (EEB). El Gobierno alemán, que al principio no
tomó en cuenta el aviso, reconsideró luego su postura y el viernes,
en pleno "esprint" final por la compra navideña, empezó la operación
de apartar de la venta la charcutería, concentrados de caldo o precocinados
sospechosos. "¿Qué comeremos en Nochebuena?", se pregunta en su portada
el popular diario berlinés "B.Z.", ilustrando su interrogante con
una salchicha acompañada de "Kartoffelsalat" (ensalada de patata),
la típica merienda-cena con la que los alemanes preparan el estómago,
la noche del 24, antes del gran festín navideño. Más allá de la preocupación
de estos días, "Bild" -el diario más leído de Europa- apunta hacia
la trascendencia global del caso con el título: "Prohibición mundial
para las salchichas alemanas". Alude así a la exigencia de Bruselas
de retirar de la circulación en todo el ámbito comunitario la charcutería
germana sospechosa de llevar "ingredientes de riesgo". A pesar de
que desde octubre quedó vetado el uso de tejidos de vacuno potencialmente
transmisores de la EEB, no se puede descartar que sigan a la venta
embutidos y otros productos con largo periodo hasta su caducidad y
elaborados antes de esa fecha. El alemán teme por la salchicha, su
alimento nacional, del que anualmente consume 2,6 millones de toneladas
en 1.500 variedades. Sólo una mínima parte lleva ingredientes de vacuno
pero, visto el cúmulo de negligencias administrativas y sanitarias
reveladas desde que salió a la luz la primera vaca loca alemana, es
difícil confiar a ciegas en la "vida interior" de una salchicha.
Más
de la mitad de los adultos españoles tienen sobrepeso
Por Olga Núñez Madrid, 23 dic (EFE)
- Más de la mitad de los adultos españoles presenta exceso de peso
y, aunque el número de "gordos" es todavía inferior a la media europea,
los expertos advierten de que el sobrepeso, que está asociado a
diversos trastornos de salud, está aumentando entre la población.
Si el 39 por ciento de los españoles entre 25 y 60 años tiene sobrepeso,
otro 14,5 por ciento presenta obesidad, problema que debe ser considerado
y tratado como una enfermedad porque la hipertensión, el colesterol
elevado, la diabetes y los accidentes cardiovasculares son mucho
más frecuentes en esas personas. La acumulación excesiva de grasa
en el organismo, además de enfermedades digestivas, puede incrementar
el riesgo de algunos tipos de cáncer, provocar insuficiencia venosa
en las extremidades inferiores, problemas respiratorios, alteraciones
osteoarticulares y trastornos psicológicos como ansiedad y depresión.
Los grados muy marcados de obesidad acortan, además, la esperanza
de vida de los pacientes. Esa acumulación de grasa se produce por
una falta de equivalencia entre lo que se consume y la energía que
se gasta, y aunque puede haber causas genéticas en esta alteración,
son fundamentales los hábitos alimentarios (cada vez con un mayor
contenido en grasas, en opinión de los expertos) y la falta de ejercicio
físico. Las sociedades de Endocrinología y Nutrición y la dedicada
al Estudio de la Obesidad consideran a las personas con sobrepeso,
cuyo Indice de Masa Corporal (que se calcula dividiendo el peso
en kilogramos por la altura en metros cuadrados) está entre 25 y
30, un segmento clave para luchar contra la obesidad (cuando el
IMC es superior a 30). En España, si el número de mujeres obesas
es algo mayor que el de los varones que presentan este problema
(con porcentajes del 15,7 por ciento frente al 13,3 por ciento),
en el caso del sobrepeso sucede a la inversa y son más los hombres
(45 por ciento frente al 32 por ciento) que lo padecen. Las sociedades
médicas españolas, que han establecido una nueva clasificación de
la enfermedad en cinco grados (dos para el sobrepeso, y
tres para la obesidad,
correspondiendo el último escalón a la obesidad mórbida y extrema,
con un IMC superior a 40) destacan que las mayores tasas de obesidad
se registran en Andalucía (21,6 por ciento), Canarias (18,2) y Valencia
(16,5). El tratamiento de la obesidad, para disminuir la masa grasa,
requiere establecer una terapia integral a largo plazo, que incluya
un plan nutricional, actividad física, apoyo psicológico y terapia
farmacológica. El objetivo es modificar el estilo de vida del afectado,
porque "es posible que las notables y frecuentes oscilaciones en el
peso corporal sean perjudiciales para la salud", manifiesta un documento
de consenso elaborado por las sociedades especializadas. Para el presidente
de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, Marius Foz,
la mejor forma de perder peso es hacerlo poco a poco, unos cuatro
o cinco kilogramos en dos o tres meses, pero de forma sostenida, y
con una dieta "personal e intransferible". La cirugía sólo es una
opción para el tratamiento de la obesidad severa y resistente, y se
suele reservar a los pacientes en los que las demás terapias han fracasado
y que sufren complicaciones importantes a causa de su peso. También
se ha producido un aumento de la obesidad infantil en España, y hoy,
más de uno de cada diez escolares y preescolares españoles presenta
sobrepeso y obesidad, y este exceso de kilos constituye una sobrecarga
para el aparato locomotor y el respiratorio, pero también para el
desarrollo psicológico de los niños y su adaptación social. Se estima
que el treinta por ciento de los niños obesos serán adultos obesos
y, por ello, se insiste en que los esfuerzos dedicados a la prevención
deben centrarse en las edades infantiles. La Organización Mundial
de la Salud ha estimado que la obesidad será una epidemia en el siglo
entrante, y si la tasa media de obesos en Europa se sitúa en un veinte
por ciento, Estados Unidos la duplica. El problema cada vez está más
relacionado con los países industrializados, y se calcula que los
cuidados derivados de esta patología consumen casi un diez por ciento
del gasto sanitario.